Un español es completamente sincero sobre cómo es trabajar en Australia: "En 4 horas cubro el alquiler del mes"
Mario, un joven español que emigró a Australia hace seis años, ha desvelado a través de su perfil de TikTok la cruda realidad económica y personal de trabajar en la temporada del algodón.
En un testimonio directo, explica que con solo cuatro horas de sueldo cubre el coste total de su alquiler mensual, un dato que ilustra el alto poder adquisitivo que puede alcanzarse, pero matiza inmediatamente que "la única dificultad es aguantar psicológicamente" el ritmo de vida. Su relato detalla unas jornadas maratonianas de 12 horas diarias, siete días a la semana, en una granja donde se encarga de descargar camiones y almacenar la producción, un trabajo que no considera físicamente duro pero sí mentalmente agotador por su monotonía y extensión.
La temporada del algodón en Australia, que se desarrolla principalmente entre marzo y mayo, es un conocido imán para trabajadores temporales, tanto locales como extranjeros con visados de trabajo.
Este sector ofrece una de las vías rápidas para ahorrar dinero, atrayendo a muchos jóvenes europeos, incluidos españoles, en busca de experiencia internacional y solvencia económica. Mario detalla un complejo esquema salarial: gana 31 dólares australianos por hora en turno normal, que se incrementan a 56 dólares australianos por las horas extra. Este régimen se traduce en ingresos brutos de aproximadamente 3.470 dólares australianos a la semana, que tras descontar un 15% en tasas le dejan con unos 1.808 euros netos semanales.
Un balance entre la recompensa financiera y el desgaste personal
Con estos ingresos, sus gastos fijos semanales (140 dólares de alquiler, 90 en comida y 20 en gasolina) se cubren, según sus cálculos, en medio día de trabajo, este margen le permite ahorrar una cantidad significativa el resto de la semana.
Sin embargo, Mario es muy consciente de las dos caras de la moneda. Por un lado, reconoce el atractivo económico: "Trabajo como un esclavo pero el resto de días son de puro ahorro". Por otro, describe la experiencia como "vivir el día de la marmota", una referencia clara al estrés y la repetición extrema de una rutina que se prolonga durante meses.
Su testimonio final es una reflexión dirigida a quienes idealizan esta opción; lejos de pintar un panorama idílico, Mario aclara que no quiere "engañar a nadie ni hacer pensar que en Australia llueve dinero en cuanto aterrizas". Su objetivo, dice, es simplemente mostrar que es un país donde, "si sabes hacer medio bien las cosas, puedes sacarle un provecho económico", además de vivir aventuras y aprendizajes únicos.