La
subida de precios en bares y restaurantes se ha convertido en una constante en los últimos años. El encarecimiento de materias primas, la energía o los alquileres obliga a muchos negocios a replantearse sus tarifas. Aunque
no es una decisión agradable, algunos hosteleros optan por afrontarla con franqueza, conscientes de que el cliente agradece saber a qué atenerse antes de consumir.
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