Los jefes de los Ministerios de Asuntos Exteriores de Belarús y Rusia coincidieron en que la situación actual es un motivo de especial preocupación en el contexto de la seguridad regional y global y constituye una violación inaceptable de los principios clave del derecho internacional, en primer lugar, el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los estados.