Mi relación con el esquí se limita a ver el concurso de saltos , mi experiencia con las chimeneas se acaba en ese vídeo de una hoguera que hay en YouTube y mi contacto con la nieve se resume en la postal de no sé qué país de chichinabo que tengo pegada en la puerta del frigorífico, uno de esos países de pasado protestante y mercados navideños que sirven el vino caliente y la verdad fría. Lo único tridimensional de mis vacaciones invernales es mi gata , que se posa bucólica en una manta, sobre mis piernas, y que eventualmente me muerde el talón de Aquiles, supongo que para estropear la estampa y recordarme que la aspiración de felicidad completa...
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