Rostros sintéticos, documentos generados por algoritmos o comportamientos clonados. La sofisticación del fraude digital avanza y opera con la misma lógica que lo hacen las empresas tecnológicas, aprovechando los mismos avances en IA, manipulación de vídeo y análisis de datos para vulnerar los sistemas de seguridad. En este contexto, la identidad digital que utilizamos de modo cotidiano (realizar un pago, acceder a un historial médico. firmar un contrato...) también se ha convertido en un objetivo prioritario para el fraude. Cuando hace trece años Facephi comenzó su actividad, el problema era otro. Como recuerda su CEO, Javier Mira, «el objetivo inicial era sustituir las contraseñas tradicionales, que en muchos casos seguían siendo combinaciones simples y fáciles de vulnerar, por sistemas de...
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