Unas pocas gotas de sangre obtenidas con un pinchazo en el dedo y secadas en una tarjeta pueden servir para detectar señales clave de la enfermedad de Alzheimer, según un estudio publicado en la revista ' Nature Medicine '. Este método, mucho más sencillo y menos invasivo que las técnicas actuales, podría facilitar el diagnóstico y ampliar el acceso a las pruebas en entornos donde los procedimientos tradicionales son difíciles de aplicar. El diagnóstico del alzhéimer suele confirmarse mediante pruebas costosas e invasivas, como escáneres cerebrales o análisis del líquido cefalorraquídeo. En los últimos años han surgido análisis de sangre capaces de medir biomarcadores relacionados con la enfermedad, como la proteína p-tau217, con alta precisión. Sin embargo, incluso la extracción de sangre convencional requiere personal sanitario y condiciones específicas de procesamiento y almacenamiento. En este nuevo trabajo, liderado por Nicholas Ashton, de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) los investigadores probaron un sistema basado en muestras de sangre capilar recogidas del dedo y secadas en papel. El estudio incluyó a 337 personas de siete centros, y comparó estas muestras con análisis de sangre tradicionales. Los resultados muestran que los niveles de p-tau217 medidos a partir del pinchazo en el dedo coincidían estrechamente con los obtenidos mediante extracción venosa y permitían identificar cambios relacionados con el alzhéimer en el líquido cefalorraquídeo con una precisión del 86 %. Además, otros dos biomarcadores importante s -GFAP y NfL- también pudieron medirse con éxito y mostraron una alta concordancia con los métodos estándar. Un aspecto destacado del estudio es que muchas personas fueron capaces de recoger las muestras por sí mismas, sin supervisión directa del personal del estudio, obteniendo resultados comparables a los de las muestras tomadas de forma convencional. El método también funcionó en personas con síndrome de Down, un grupo con mayor riesgo de desarrollar alzhéimer y en el que la extracción de sangre tradicional puede resultar más complicada. En este grupo, los biomarcadores fueron más elevados en las personas con demencia que en aquellas sin síntomas. Los autores subrayan que la técnica aún no está lista para su uso clínico y que se necesitan más estudios para perfeccionar los protocolos. Sin embargo, los resultados apuntan a que este enfoque podría facilitar estudios a gran escala, pruebas a distancia y una detección más accesible del alzhéimer, especialmente en poblaciones poco atendidas o en zonas con menos recursos sanitarios.