Talgo desconoce cuándo podrá revertir su situación económica pero no prevé ajustes de plantilla tras su reestructuración directiva y financiera
Talgo no sabe cuándo podrá darle la vuelta a sus resultados, pero tampoco tiene previsto realizar ningún ajuste de plantilla tras la reestructuración financiera y directiva que acometió recientemente. Así se lo ha transmitido la compañía en los últimos días a los sindicatos, que han trasladado a su vez al fabricante de trenes su descontento por la gestión realizada por el equipo encabezado por Gonzalo Urquijo, que el pasado 17 de diciembre fue destituido como consejero delegado de la empresa.
La compañía cerró los nueve primeros meses del año con un resultado bruto (ebitda) de -3,3 millones de euros y su previsión es que ronde el cero cuando cierre el ejercicio tras un año muy complicado.
Mientras que los sindicatos no entienden que en un momento de ventas y producción favorable la empresa haya perdido dinero, Talgo detalló cuando comunicó sus resultados que sus cuentas se han visto severamente impactadas por el efecto de la reducción del contrato con la operadora alemana Deutsche Bahn (DB) -le suministrará 60 trenes en lugar de los 79 inicialmente previstos- y por el cierre del proceso judicial con la Autoridad Metropolitana del Condado de Los Ángeles.
El fabricante, que ya registró unos números rojos de 108 millones en 2024 al tener que provisionar la penalización de 116 millones que le impuso Renfe por el retraso en los trenes de alta velocidad Avril, se encuentra inmerso en un profundo proceso de reestructuración que debería concluir con un nuevo plan para reforzar su capacidad industrial. La semana pasada, sus accionistas aprobaron en junta extraordinaria una ampliación de capital y un plan de financiación -la compañía recibirá 1.400 millones de euros a través de diversos instrumentos financieros- que supuso el paso previo para que el Estado, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), el Gobierno vasco y la compañía siderúrgica Sidenor tomaran su control y releven al fondo Trilantic.
El cambio de accionistas se materializó 17 de diciembre en un consejo de administración en el que, además de la salida de Urquijo, Rafael Sterling fue nombrado nuevo director general y José Antonio Jainaga y Maite Echarri se incorporaron como consejeros representantes del consorcio vasco que ha comprado el paquete accionarial de Trilantic.
En la reunión también se acordó el traslado de la sede social y fiscal a Álava, donde fue fundada en 1942.
Tras este cambio de manos, la nueva dirección informó a los sindicatos de que no tiene previstos movimientos de personal ni reestructuraciones por el cambio de domicilio social o la nueva dirección.
Mientras la nueva dirección concreta su nuevo plan industrial, muy necesario para una compañía que tiene su cartera en cifras récord que superan los 4.000 millones de euros pero que no puede atender a la demanda como demuestra el ajuste del contrato que ha tenido que hacer del pedido de DB, la compañía está apretando a su plantilla. Los sindicatos aseguran que han detectado presión sobre los trabajadores para mejorar la productividad sin tener los medios necesarios para ello.
La valoración que hacen los representantes de los trabajadores de Talgo sobre la gestión del equipo directivo saliente de la compañía es muy negativa. La plantilla está especialmente molesta con el hecho de que perdieran el bonus de productividad de 2024 por el retraso en la entrega de los trenes de alta velocidad Avril. Esta paga estaba ligada a que Talgo cerrase el año con beneficios, algo que no logró por la penalización de Renfe. En consecuencia, la citada retribución no fue abonada, algo que para los sindicatos no es justo por el esfuerzo hecho por la plantilla.
A pesar de que este año la situación avanza también hacia un cierre de ejercicios sin beneficios, los sindicatos reclaman a Talgo una gratificación para los trabajadores por su esfuerzo.