Faker recibe la Orden Cheongnyong, el mayor honor deportivo de Corea del Sur
El presidente de Corea del Sur ha concedido a Lee “Faker” Sang-hyeok la Orden Cheongnyong, el máximo reconocimiento al mérito deportivo del país, en honor a una carrera sin precedentes que incluye seis campeonatos mundiales de League of Legends y más de una década definiendo la historia de los esports.
La escena competitiva mundial de los videojuegos ha vivido un momento histórico. Faker, considerado de forma casi unánime como el mejor jugador de League of Legends de todos los tiempos, ha sido distinguido con la Orden Cheongnyong (Orden del Dragón Azul), la condecoración deportiva más alta que otorga el Estado surcoreano. Se trata de un reconocimiento reservado a figuras que han contribuido de manera extraordinaria al prestigio internacional del país a través del deporte.
Un honor reservado a leyendas nacionales
La Orden Cheongnyong no es una medalla cualquiera. Tradicionalmente, este galardón ha sido entregado a atletas olímpicos, campeones mundiales y referentes del deporte tradicional que han marcado época. Que Faker reciba esta distinción simboliza algo más profundo: la plena legitimación de los esports como parte del patrimonio deportivo y cultural de Corea del Sur.
El presidente destacó el impacto global del jugador, subrayando cómo sus logros han situado al país en el centro del mapa competitivo internacional y han inspirado a millones de jóvenes dentro y fuera de Corea.
Seis títulos mundiales que cambiaron la historia
Desde su debut profesional en 2013 con T1, Faker ha construido una carrera que parece irrepetible. Seis campeonatos del mundo, múltiples títulos regionales y una longevidad competitiva inédita en los esports lo han convertido en un símbolo de excelencia, disciplina y constancia.
Más allá de los trofeos, Faker ha sido el rostro de League of Legends durante más de una década. Su estilo de juego, su capacidad para reinventarse y su liderazgo dentro y fuera de la Grieta del Invocador han marcado generaciones enteras de jugadores profesionales.
Un referente dentro y fuera del juego
Uno de los aspectos más valorados por las instituciones surcoreanas es el perfil personal de Faker. A diferencia de otras estrellas mediáticas, siempre ha mantenido una imagen discreta, profesional y ejemplar. Su compromiso con el equipo, su respeto por los rivales y su ética de trabajo han sido claves para que su figura trascienda el ámbito puramente competitivo.
Este reconocimiento no solo premia los resultados, sino también los valores que representa: esfuerzo, humildad, perseverancia y orgullo nacional.
El impacto cultural de Faker en Corea del Sur
En Corea, Faker es mucho más que un jugador. Es un icono cultural. Su éxito ha contribuido a consolidar a los esports como una industria estratégica, generadora de empleo, innovación y proyección internacional. Academias, programas educativos y políticas públicas relacionadas con los videojuegos competitivos han encontrado en su figura un ejemplo tangible de éxito.
La concesión de la Orden Cheongnyong refuerza además el mensaje institucional de que los esports forman parte del presente y del futuro del deporte moderno.
Un reconocimiento que trasciende los videojuegos
Con esta medalla, Faker entra oficialmente en el mismo espacio simbólico que las grandes leyendas deportivas del país. Su nombre ya no está solo ligado a League of Legends, sino a la historia del deporte surcoreano en su conjunto.
A sus seis títulos mundiales se suma ahora un honor que confirma lo que la comunidad lleva años defendiendo: Faker no es solo el mejor jugador de su disciplina, es una figura histórica que ha cambiado para siempre la forma en la que el mundo entiende los esports.