La ordenanza municipal para la convivencia y regulación sostenible de los flujos turísticos en la ciudad de Toledo ya está en marcha y sus primeros efectos son visibles en pleno corazón del Casco Histórico. En la plaza de Zocodover han desaparecido los tradicionales paraguas de colores con publicidad que utilizaban las empresas de 'free tour' para identificar a sus grupos. En su lugar, los guías de estas empresas emplean ahora pequeños banderines y prendas de colores, sin logotipos ni reclamos comerciales. Las empresas del sector 'free tour' han asumido el cambio con normalidad. Así lo explica a ABC Alberto López , gerente de la empresa Pasearte Toledo, que cuenta con nueve trabajadores: «Estamos trabajando con normalidad y cumpliendo con la normativa. Usamos pinganillos, que además son prácticos para que se nos escuche bien, y hemos sustituido el paraguas por una banderita sin publicidad, porque nos tienen que identificar». López subraya que la adaptación está siendo progresiva y sin incidencias, favorecida además por la temporada baja de turismo. «Ahora no tenemos grandes grupos. Nunca superamos las 30 personas y, de momento, todo va bien», señala. La identificación sigue siendo necesaria, recuerda, porque «la mayoría de las reservas se hacen por internet y los clientes acuden directamente al punto de encuentro». No obstante, desde el sector piden diálogo con el Ayuntamiento. «Lo único que pedimos es que no se nos criminalice y que, como mínimo, se nos escuche. Estamos trabajando dignamente y necesitamos que los clientes puedan identificarnos», afirma López, que lamenta no haber recibido respuesta por parte del concejal de Turismo, José Manuel Velasco, a las alegaciones presentadas ni a las solicitudes de reunión. «Nos sentimos un poco desamparados», reconoce. La nueva ordenanza , aprobada en octubre con los votos a favor de PP y Vox y la abstención de PSOE e IU-Podemos, entró en vigor el 1 de enero y tiene un carácter pionero en España. los guías oficiales han mostrado su apoyo a la ordenanza, mientras que los 'free tour' presentaron alegaciones que no fueron aceptadas. Su objetivo es garantizar una convivencia equilibrada entre vecinos y visitantes en una de las ciudades más turísticas del país y avanzar hacia un modelo de turismo sostenible. Entre sus medidas, se prohíbe el uso de paraguas de colores u otros soportes publicitarios para atraer la atención de los transeúntes, así como el empleo de altavoces y megáfonos durante las visitas guiadas. Cuando los grupos superen las 30 personas o las visitas se realicen después de las once de la noche, será obligatorio el uso de sistemas de audio individualizados, salvo en el caso de grupos escolares de menores de 16 años. Toledo se convierte así en la segunda ciudad de España en limitar el tamaño de los grupos turísticos en zonas sensibles, tras San Sebastián, que desde 2024 sanciona a los guías con más de 25 personas. La normativa incluye además un régimen sancionador con multas de entre 750 y 3.000 euros, en función de la gravedad de la infracción. La ordenanza también recoge recomendaciones para un tránsito ordenado en el Casco Histórico: evitar las zonas de máxima afluencia en horas punta, desplazarse en fila, facilitar el paso a personas con movilidad reducida y no obstaculizar el tráfico autorizado ni ensuciar la vía pública. Aunque la norma ha eliminado cualquier referencia explícita a los 'free tour', sí regula su actividad dentro de un marco general de convivencia urbana. Además, a propuesta de la Junta de Castilla-La Mancha, el texto definitivo reconoce la competencia autonómica en materia turística, adoptando su denominación final. Por ahora, la aplicación de la ordenanza transcurre sin incidencias, con una estampa distinta en las plazas más concurridas y un Casco Histórico que inicia una nueva etapa en la gestión de su éxito turístico.