Proyecciones 2026: un año de gran dinamismo económico
El 2025 estuvo marcado por un clima de incertidumbre generado por los ajustes arancelarios impuestos por el gobierno de Estados Unidos. En México, esto se sumó a un entorno que resultó en un crecimiento económico moderado. Sin embargo, para 2026 se anticipa una recuperación, con una expansión cercana al 1.5% impulsada por una mayor demanda interna, un repunte en la inversión y el efecto adicional de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará en América del Norte.
Desde GBM estimamos que durante 2026 todas las variables económicas tendrán un crecimiento significativo, sobre todo estimamos un alza en consumo importante, que representa más o menos el 55% del PIB del país, debido a que habrá aumento en salarios, incremento en gasto de programas sociales, y el efecto mundialista podría generar mayor dinamismo en los sectores de servicios y consumo.
También veremos un incremento en inversión privada e inversión pública. Por una parte, esperamos que el gobierno mexicano empiece a generar mayor gasto público en diversos proyectos de infraestructura; por otro lado, un clima de mayor certidumbre podría impactar en un ligero avance en la inversión privada, quizás más hacia la segunda mitad del 2026, una vez que se dé por concluida la revisión del T-MEC.
Sin embargo, antes de llegar a la segunda parte del año pasaremos por la incertidumbre generada por la revisión del acuerdo comercial con los vecinos del norte. Si bien existe una robusta relación comercial, es un hecho que las negociaciones serán complicadas, ya que Estados Unidos pondrá sobre la mesa restricciones importantes, relacionadas sobre todo con garantizar que no exista un comercio triangulado de los productos que se importan de China.
Desde GBM, nuestro escenario base es que habrá consenso, el acuerdo comercial tendrá su renovación, y se extendería 12 años más, con revisiones sexenales. Pero cabe señalar que en el caso de que se decida no continuar, el acuerdo seguiría vigente hasta 2036 con revisiones anuales.
En medio de esto es importante destacar que México se ha posicionado como el principal socio comercial de EU y a pesar de los aranceles impuestos, México mantiene una posición favorable en comparación con otras naciones, ya que la tasa arancelaria efectiva se ubica en 4.8%, lo que sigue siendo atractivo para las empresas cuyo consumidor final se ubica en EU, por lo que creemos que los efectos del llamado nearshoring aún podrían verse más adelante.
Otra variable que estimamos se mantenga en un nivel estable es la inflación, la cual prevemos concluya en 4% en 2026, un alza ligera en comparación con el 3.7% que prevemos para el cierre del 2025. Este avance podría adjudicarse a la inflación subyacente, que engloba mercancías y servicios, un área que con el efecto mundialista podría experimentar mayor dinamismo.
Con una inflación en 4%, esta se ubicaría en el rango de tolerancia del Banco de México (Banxico) de 2-4%, y esto es relevante porque con base en este comportamiento el organismo decide mover su tasa de referencia, que actualmente se ubica en 7.0%.
Al respecto, esperamos que Banxico efectúe dos recortes más de 25 puntos base —uno en febrero y otro en marzo— para dejar la tasa de referencia en 6.50%, un nivel que se mantendría durante el resto del 2026 porque Banxico asumiría una postura más cautelosa.
En cuanto al tipo de cambio quizás podría presentarse una ligera depreciación hacia mediados del año cuando las negociaciones del T-MEC alcancen su punto más complejo en julio; podría fluctuar entre los 18.60 y 19.60 pesos por dólar estadounidense y cerrar el año en un nivel de 19.10.
Si bien el 2026 sentará el tono de las áreas de oportunidad que deberá atender la economía mexicana, también estimamos que sea un año de aceleración económica y consolidación de la estabilidad, marcando un cambio de tendencia respecto a la desaceleración y transición vividas en 2025.