Querido Baltasar
He pensado en escribirte una carta. Faltan días, horas, minutos… para vuestra cabalgata Majestades, pero desde que Abel Caballero empieza con las luces de Navidad en pleno verano, lo mío es aceptable. Yendo al meollo de la cuestión, hoy me lanzo a escribirte. Primero quiero decir que no hice maldades y he respetado, aunque hubo veces que merecía decir alguna verdad, pero me he mordido la lengua, por educación.