Del mundo, que está para que le den por saco, se suele decir que lo mueve el dinero. Y no es así. Al mundo lo mueven los que van detrás del dinero. Pero del moni moni, del taco aplastao, de la panoja a lo grande. No los que salen con la gelidez de estas mañanas a buscarse el pan y la vida, con la cuesta del mes a cuestas después de invertir en la ilusión de los chiquillos, no los que calculan alquileres o hipotecas y hacen cuentas y malabares para ahorrar. No. Al mundo lo mueve la avaricia de los que anteponen sus intereses a cualquier cuestión. ¿Saben de ese tipo de gentuza que escudándose en la extrema sinceridad...
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