Aseguran que se trata de un flagrante caso de tortura que tritura los sentimientos de los bichos y les provoca un dolor insoportable. Puede ser, pero cuando algunos atropellados animalistas emplean con tanto desahogo la palabra 'tortura', algo en mi sesera se retuerce. La tortura se practicaba (esperemos que ya no) en el siniestro edificio El Helicoide. Puro tormento de alto voltaje contra nuestros hermanos. Pero en Reino Unido , y parece que también en Suecia y Noruega, prohíben cocer a los mariscos porque eso es tortura. Arrojar vivo un crustáceo contra el perol burbujeante resultará actividad tan criminal como lo de incrustar un orondo misonario en una olla gigante para que su cocción de piel lechosa alimente a los...
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