Descubren el verdadero origen del tumor cerebral más frecuente en adultos jóvenes
Un equipo de investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (Kaist, por sus siglas en inglés) ha dado un paso decisivo para entender cómo se inicia uno de los tumores cerebrales malignos más frecuentes en adultos jóvenes: el glioma con mutación IDH. El estudio revela que este tipo de cáncer no aparece de forma repentina como una masa visible en el cerebro, sino que comienza mucho antes en células aparentemente normales, lo que abre nuevas vías para el diagnóstico precoz y para tratamientos dirigidos a evitar su reaparición.
El glioma con mutación IDH es el tumor cerebral maligno más común en personas menores de 50 años, activos y la plenitud de su vida laboral. Aunque su evolución suele ser más lenta que la de otros tumores cerebrales agresivos, se caracteriza por una alta tasa de recurrencia y por ser especialmente difícil de erradicar de forma definitiva. Hasta ahora, el abordaje clínico se ha centrado principalmente en extirpar la masa tumoral visible y aplicar tratamientos complementarios como la quimioterapia o la radioterapia.
Sin embargo, la investigación de Kiast cuestiona este enfoque. Los científicos han identificado que estos tumores se originan a partir de células progenitoras gliales, un tipo de células presentes de manera natural en el cerebro sano. En condiciones normales, estas células contribuyen al mantenimiento del tejido cerebral pero, si adquieren determinadas mutaciones genéticas, pueden convertirse en el punto de partida del cáncer. En este caso, la mutación clave se produce en el gen IDH, considerada el primer paso del proceso tumoral.
Uno de los hallazgos más relevantes es que las células con la mutación IDH ya estaban presentes en zonas del cerebro que parecían normales a simple vista y se encontraban incluso lejos del tumor principal. Mediante un análisis genético muy detallado de muestras obtenidas durante cirugías extensas, los investigadores detectaron estas mutaciones en la corteza cerebral aparentemente sana, lo que indica que las células alteradas pueden dispersarse mucho antes de que se forme una masa tumoral reconocible.
"Los tumores cerebrales pueden no comenzar exactamente donde se observa la masa tumoral", explica el profesor Seok-Gu Kang, coautor del estudio. "Dirigir el diagnóstico y el tratamiento hacia las células de origen y el lugar donde se inicia el proceso tumoral, según el subtipo de cáncer, será clave para prevenir la recurrencia".
La fase inicial, invisible en las pruebas convencionales
La investigación también ha confirmado que los tumores cerebrales malignos no surgen de forma súbita, sino que se desarrollan lentamente a lo largo del tiempo dentro de un cerebro que parece normal. Según los autores, esta fase inicial, silenciosa e invisible para las pruebas convencionales, podría prolongarse durante años antes de que el tumor sea diagnosticado.
Para identificar con precisión el tipo de células implicadas, el equipo recurrió a la transcriptómica espacial, una tecnología de vanguardia que permite observar qué genes están activos en cada célula y en qué lugar exacto del tejido se encuentran. Gracias a esta técnica, comprobaron que las células portadoras de la mutación IDH correspondían a progenitores gliales, incluidos precursores de oligodendrocitos, un subtipo celular especialmente relevante en el desarrollo de estos tumores.
Además, los investigadores lograron reproducir el proceso completo en modelos animales. Al introducir la misma mutación genética en las células progenitoras gliales de ratones, observaron un patrón de crecimiento tumoral muy similar al que se da en los pacientes humanos, tanto a nivel molecular como en su comportamiento biológico. Esto refuerza la solidez de los resultados y su utilidad para futuras investigaciones terapéuticas.
Tratamiento innovador
Este cambio de enfoque ya empieza a tener aplicaciones prácticas. Una empresa emergente vinculada a Kaist está desarrollando un tratamiento innovador basado en ARN para frenar la progresión y la reaparición de los gliomas con mutación IDH. Paralelamente, el Hospital Severance (Corea del Sur) trabaja en nuevas tecnologías capaces de detectar y controlar estas células mutantes en fases muy tempranas, dentro de un proyecto conjunto de investigación entre el país y Estados Unidos.
El estudio también permite diferenciar claramente este tipo de glioma de otros tumores cerebrales. En trabajos anteriores, el mismo grupo ya había demostrado que el glioblastoma sin mutación IDH se origina en células madre neurales situadas en otra región del cerebro, la zona subventricular. Ahora se confirma que, aunque ambos son cánceres cerebrales, su origen celular y su forma de desarrollarse son completamente distintos.