El nuevo escenario en Caracas coloca a Repsol ante una oportunidad inesperada
La caída de Nicolás Maduro y el nombramiento de un gobierno interino en Caracas han introducido un factor decisivo en el tablero energético internacional. El movimiento, liderado por Estados Unidos, no solo redefine la relación política con Venezuela, sino que tiene un impacto directo sobre las petroleras extranjeras que operan en el país.
En este contexto, Repsol se ha situado como uno de los actores más atentos a la evolución de los acontecimientos. La compañía española mantiene contactos con la Administración estadounidense para recuperar una licencia que le permita reanudar exportaciones de crudo venezolano, una pieza esencial para cobrar una deuda millonaria pendiente.
Una deuda acumulada que marca la estrategia
Las cifras explican la urgencia. Repsol ha acumulado en Venezuela inversiones por valor de 2.480 millones de euros, con amortizaciones y provisiones que reducen el importe neto, pero que no eliminan el problema de fondo: el cobro efectivo de esa exposición.
La petrolera italiana Eni, socia de la española al 50% en el proyecto Cardón IV, ha cuantificado su parte de la deuda pendiente en 2.100 millones de euros, lo que da una dimensión clara del alcance financiero del problema para las compañías europeas.
El papel de PDVSA y el cobro en especie
Ante la imposibilidad de recibir pagos convencionales, Repsol diseñó en los últimos años una estrategia de cobro en especie junto a PDVSA. El objetivo era compensar la deuda mediante cargamentos de crudo, una fórmula condicionada siempre a la autorización de Washington.
En diciembre de 2023, ambas compañías reforzaron el perímetro de Petroquiriquire, buscando elevar la producción y acelerar el repago con petróleo. Meses después, en abril de 2024, Repsol amplió su presencia con la incorporación de los campos de La Ceiba y Tomoporo, obteniendo un 40% de participación.
Las licencias de EEUU, el factor decisivo
La clave de toda la operación ha sido siempre la política de sanciones de Estados Unidos. En mayo de 2024, la Administración estadounidense autorizó temporalmente a Repsol a mantener y ampliar sus operaciones, lo que permitió reactivar envíos de crudo hacia España y compensar parte de la deuda.
Ese escenario cambió de forma radical con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. En marzo de 2025, Washington notificó a Repsol la revocación de su licencia para exportar crudo venezolano, con efecto a partir del 27 de mayo, paralizando de nuevo los flujos.
Impacto inmediato en las exportaciones
La retirada de la licencia tuvo consecuencias directas. Las importaciones de crudo venezolano en España se redujeron a cero durante buena parte de 2025, cortando la principal vía de cobro para la petrolera española.
Desde entonces, la compañía ha intensificado los contactos diplomáticos. El consejero delegado de Repsol mantuvo reuniones con responsables del Departamento de Energía estadounidense para explorar una reactivación parcial del permiso.
Un giro político que reabre opciones
La captura de Maduro y la instauración de un Ejecutivo interino respaldado por el aparato judicial y militar venezolano han cambiado el escenario. Washington ha dejado claro que el sector petrolero será uno de los principales instrumentos de presión y reconstrucción económica.
En este contexto, se abre una ventana para compañías ya presentes en el país. Frente a la cautela de las petroleras estadounidenses, firmas como Repsol parten con ventaja operativa y conocimiento del terreno.
Mensajes al mercado y movimientos estratégicos
Según informaciones publicadas en medios estadounidenses, Trump advirtió semanas antes a ejecutivos del sector energético sobre movimientos inminentes en Caracas. El mensaje fue interpretado como un anticipo de un plan para reactivar la producción venezolana con control político y regulatorio desde Washington.
Al mismo tiempo, grandes intermediarios del crudo han comenzado a reposicionarse. El interés de los traders internacionales confirma que el mercado se prepara para un nuevo marco de exportaciones en cuanto exista un cauce legal claro.
Repsol ante una decisión clave
Para Repsol, el desenlace pasa por una negociación directa con Estados Unidos. La reactivación de la licencia permitiría retomar los cargamentos de crudo y acelerar el cobro de una deuda que condiciona su balance en la región.
El nuevo equilibrio geopolítico sitúa a la petrolera española ante una oportunidad que llevaba meses cerrada. El desenlace dependerá de Washington, pero la caída de Maduro ha reabierto un frente que puede resultar determinante para el futuro de Repsol en Venezuela.