Está el
Vinicius ‘bueno’ y el
Vinicius ‘malo’. Está el
Vinicius que se centra en jugar al fútbol, que lo hace bien técnicamente y que ayuda a su equipo y está el
Vinicius que hace todo lo contrario. El que se encara con el árbitro, con su entrenador o con todos a la vez, el que protesta, el que falla, el que acumula 16 partidos sin marcar.
Seguir leyendo...