Irrumpió en Roland Garros desde la nada, del anonimato popular, sobre todo internacional, aunque también local. De repente Francia encontró a una heroína que empujar en su tierra batida parisina. Cayeron
Elisa Mertens, Anhelina Kalinina y Elsa Jacquemot, pero desató la locura batiendo a la estadounidense
Jessica Pegula, en octavos, y a la rusa
Mirra Andreeva, en cuartos.
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