El partido de ese lunes de noviembre de 2010, que el
Barça celebraba su 111 aniversario, ha quedado como uno de los mejores de la historia. No fue un
Clásico cualquiera. Era la quinta victoria consecutiva de
Guardiola contra el
Real, era también el primer
Barça-Madrid con
Rosell de presidente y fue la noche que el equipo de Mourinho no supo perder.
Iturralde, ya en el minuto 90, tuvo que expulsar a un
Sergio Ramos que había dado motivos mucho antes.
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