La mirada del mundo entero está puesta en Venezuela . Tras la intervención estadounidense y la caída de Nicolás Maduro, el flujo de noticias desde el país latinoamericano es incesante. Tanto periodistas nacionales como corresponsales extranjeros tratan de informar a los ciudadanos sobre los acontecimientos más recientes, aunque con numerosas dificultades. El 5 de enero, 14 periodistas, en su mayoría de medios internacionales, fueron detenidos mientras cubrían la primera sesión de la nueva Asamblea Nacional en Caracas. Tras varias horas de interrogatorios y el registro de sus pertenencias, los detenidos fueron puestos en libertad, y uno de ellos fue deportado. Sin embargo, este incidente no es un suceso excepcional en Venezuela. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) de Venezuela ha denunciado, en un comunicado publicado este lunes, que al menos 24 periodistas permanecen detenidos . Estos trabajadores de medios de comunicación figuran entre los presos políticos que esperan ser liberados por el régimen venezolano. Algunos de ellos llevan varios años detenidos, acusados de delitos de «terrorismo» o «incitación al odio» , según informa el sindicato. Las restricciones a la prensa comenzaron desde la llegada al gobierno de Nicolás Maduro. «En los últimos veinte años, la prensa independiente ha sido devastada», describe el panorama mediático Carlos Lauría , director ejecutivo de la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP) . «Hay persecución sistemática, censura rampante, detención y encarcelamiento de periodistas, violencia y represión. Este es el contexto en el que trabajan los periodistas que aún están en el país». La actual inestabilidad política ha intensificado todavía más esta situación. Lauría advierte que la seguridad de los trabajadores de la prensa no está garantizada en el país. «Es importante que aquellos periodistas que van a cubrir tomen las precauciones, tengan contacto con organizaciones internacionales o diplomáticos para alertar a todos ellos si son detenidos o si encuentran obstaculizado su trabajo». Además, decenas de reporteros internacionales no pueden acceder al país. Según explica el director ejecutivo de la SIP, los permisos para entrar al territorio venezolano para la prensa extranjera deben ser otorgados por las instituciones, que están imponiendo severas limitaciones. Multitud de profesionales de medios extranjeros aguardan en la frontera con Colombia . El SNTP ha informado de detenciones y deportaciones de periodistas en estos pasos fronterizos. La Sociedad Interamericana de la Prensa también ha confirmado el bloqueo de medios de comunicación en internet en los últimos días. La censura de informaciones contrarias al régimen ha aumentado desde la caída de Maduro. De esta manera, el sistema de represión gubernamental quiere evitar la difusión de noticias que puedan romper la frágil estabilidad institucional. Estas limitaciones a los medios de comunicación pueden fomentar la difusión de desinformación y noticias falsas, detalla Lauría. Igualmente, reclama que «en este contexto de desorden institucional y político, la sociedad civil necesita información confiable». Estas circunstancias favorecen al régimen venezolano para emitir su propia narrativa, ya que muchos periodistas no adscritos a los medios públicos no están pudiendo realizar su trabajo. «Lo que está pasando con los periodistas y los medios de comunicación, con el acoso , la intimidación y la detención , reduce la capacidad de la sociedad de mantenerse informada de manera independiente», afirma el director ejecutivo de la SIP. Tras los recientes acontecimientos, organizaciones internacionales y sindicatos del gremio, como Reporteros sin Fronteras o la Sociedad Interamericana de la Prensa, se han pronunciado al respecto. Reclaman a las autoridades venezolanas el respeto y la garantía del libre ejercicio del periodismo, y que no se obstaculice el trabajo de la prensa.