Identifican una nueva vía para evitar el daño cardíaco de la quimioterapia que afecta al 5% de los pacientes
Un equipo del CNIC ha hallado las causas por las que algunos pacientes tratados con antraciclinas desarrollan insuficiencia cardiaca crónica y propone una estrategia que evite los daños. “Esto puede cambiar el tratamiento de los pacientes con antraciclinas en todo el mundo”, dicen los investigadores
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Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) han identificado el mecanismo oculto que explica por qué un 5 por ciento de los pacientes con cáncer tratados con antraciclinas —uno de los grupos de quimioterapia más utilizados contra esta enfermedad— desarrolla insuficiencia cardíaca crónica. El hallazgo no solo aclara una asociación conocida desde hace años, sino que abre la puerta a prevenir este daño cardíaco en pacientes de alto riesgo, especialmente aquellos con hipertensión arterial, mediante un tratamiento específico que ahora debería superar un ensayo clínico.
Durante años se sabía que los pacientes con cáncer e hipertensión arterial tenían más riesgo de sufrir daño cardíaco tras recibir antraciclinas. Sin embargo, esa evidencia procedía solo de estudios epidemiológicos y no había una explicación biológica clara. “El beneficio de las antraciclinas frente a estos cánceres supera el riesgo cardíaco, por eso se siguen utilizando”, explica Borja Ibáñez, director científico del CNIC y líder del estudio, a elDiario.es. El problema es que, aunque los pacientes sobrevivan al cáncer, una parte acaba desarrollando insuficiencia cardíaca crónica, con un impacto importante en su calidad de vida.
Dentro de ese 5% de personas tratadas con antraciclinas que desarrollan insuficiencia cardíaca, la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo identificado. Esto no significa que todos los pacientes hipertensos sufran cardiotoxicidad, aclara Ibáñez, pero sí que su riesgo es significativamente mayor. Hasta ahora, la falta de conocimiento sobre el mecanismo que explicaba esa vulnerabilidad impedía diseñar estrategias preventivas específicas.
La “tormenta perfecta”
El trabajo, publicado en el European Heart Journal, ha logrado identificar ese mecanismo oculto: una alteración silenciosa en el metabolismo energético del corazón de algunos pacientes hipertensos. Utilizando técnicas avanzadas de imagen, como la espectroscopia por resonancia magnética, los investigadores han podido detectar una reducción de la fosfocreatina cardíaca, un indicador clave de la reserva energética del músculo del corazón. “En los pacientes hipertensos que ya presentan esta alteración, el riesgo de desarrollar cardiotoxicidad al recibir antraciclinas es muchísimo más alto”, señala Ibáñez.
Ni la hipertensión ni las antraciclinas son suficientes por sí solas para generar un daño cardíaco severo; cuando coinciden, desencadenan una tormenta perfecta
“Hemos podido observar que ni la hipertensión ni las antraciclinas son suficientes por sí solas para generar un daño cardíaco severo”, aclara Carlos Galán-Arriola, primer autor del estudio. “Pero, cuando coinciden, desencadenan una tormenta perfecta. Lo verdaderamente novedoso es que identificamos una vulnerabilidad metabólica previa, silenciosa, que se hace evidente solo cuando el corazón sufre el estrés añadido de las antraciclinas”.
Este hallazgo no solo permite entender por qué se produce el daño, sino también identificar de forma precisa qué pacientes lo tienen antes de iniciar la quimioterapia. “Ese es otro gran impacto del estudio: podemos seleccionar muy bien quiénes van a necesitar un tratamiento preventivo”, subraya el investigador. Se trata de un paso decisivo hacia una medicina más personalizada en cardio-oncología.
Un remedio contra los daños
Uno de los aspectos más interesantes del resultado es que el conocimiento de estas causas ocultas abre la puerta a posibles tratamientos que eviten el daño en este grupo de pacientes. Los autores han explorado una posible estrategia preventiva mediante el uso de mavacamten, un inhibidor selectivo de la miosina utilizado en la miocardiopatía hipertrófica. En experimentos in vitro, este medicamento logró prevenir el daño cardíaco inducido por antraciclinas en condiciones de sobrecarga de presión.
Podríamos estar ante la primera terapia específicamente orientada a prevenir esta complicación grave en individuos con hipertensión. Esto puede cambiar el tratamiento de los pacientes con antraciclinas en todo el mundo
La aplicación de un inhibidor de miosina podía parecer contraintuitiva —ya que reduce la contractilidad del corazón—, pero el medicamento disminuye de forma notable las demandas energéticas del músculo cardíaco, explica Ibáñez. “Al reducir la necesidad de captar energía, el corazón queda protegido frente al daño que provocan las antraciclinas”, señala.
Si estos datos se consolidan, el siguiente paso será poner en marcha un ensayo clínico en pacientes, siempre como tratamiento añadido a la quimioterapia y no como sustituto de las antraciclinas. “Si estos resultados se confirman en estudios clínicos, podríamos estar ante la primera terapia específicamente orientada a prevenir esta complicación grave en individuos con hipertensión”, concluye Ibáñez. “Esto puede cambiar el tratamiento de los pacientes con antraciclinas en todo el mundo”.
Quimioterapia y problemas cardíacos
Cristina Mitroi, coordinadora del Grupo de Trabajo de Cardio-Oncología de la Sociedad Española de Cardiología, asegura que los posibles efectos en la salud cardiaca en los pacientes sometidos a quimioterapia es tan relevante que existe una subespecialidad como la cardio-oncología. “Se dedica a la prevención y tratamiento de todos los efectos adversos cardiovasculares, de las quimioterapias, que son muchos”, explica. “Como los tratamientos para el cáncer hoy en día son tan diversos y tan complejos y hay muchísimas clases de fármacos, pues cada uno produce una cosa”.
Sobre el resultado del estudio, cree que es muy novedoso y que el posible uso del mavacamten que es una aportación que puede ser interesante si se demuestra efectiva, aunque ya se usen medicamentos contra la hipertensión en este tipo de pacientes. “Es un fármaco que ya usamos para miocardiopatía hipertrófica”, asegura. “Todas las ayudas que podamos tener en este campo son importantes, porque no hay ningún ningún tratamiento que pueda prevenir estos daños al 100%”.