El mundo no es un negocio
No se rige por la lógica del beneficio inmediato ni puede gestionarse como una operación de compraventa. No es un tablero donde ganar posiciones a cualquier precio ni una empresa donde las personas se convierten en cifras prescindibles. Gobernar implica cuidar vidas, respetar acuerdos y pensar en un mañana que no pertenece a quienes ostentan el poder, sino a quienes heredarán sus decisiones.