La crónica ya estaba hecha. Faltaba solo esperar a que los coches llegaran para ir a por las declaraciones. Pero de repente, todo cambió. Era Nani
Roma. “
Ha tenido un accidente”, dijo un compañero. Sería una tarde frenética. Tocaba seguir el GPS para ver si Nani llegaba, y antes de que entrara al vivac, debíamos estar en posición. Nos dirigíamos hacia Ford, cuando otro periodista dijo:
“hay que ir al control horario”. Seguir leyendo...