El Dakar es una experiencia extrema. Te pone a prueba
física y
mentalmente. Cuando estás
cansado, casi sin dormir desde hace días, en condiciones complicadas, te da otro golpe en forma de noticias inesperadas que alteran tu día. Nunca puedes avanzarte a ella. Es la carrera la que decide por ti. Cada año, intento aplicar la técnica de los pilotos: ir de menos a más y no desgastarme en las primeras etapas para que no me dé una pájara a medio Dakar. Pero siempre cometo el mismo error.
Seguir leyendo...