Estaba yo despistado con el color de las corbatas de
Trump y, de repente, resulta que ahora piensa en quedarse
Groenlandia, que debe ser una extensión inalcanzable como son, al parecer, los objetivos mentales del jefe americano. Y mientras esto sucede en los Estados Unidos y en el mundo, en
Madrid se produjo la mayor bronca en forma de silbidos y gritos en contra del equipo blanco.
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