Los maquinistas ya advirtieron a Puente en agosto de los peligros por el "deterioro" de las vías
Aunque todavía se desconocen las causas del accidente ocurrido en la tarde de ayer en Adamuz, Córdoba, al descarrilar dos trenes, hay que señalar que los maquinistas ya advirtieron de los peligros existentes por el "deterioro" de las vías. Su mal estado no hacía presagiar nada bueno, por lo que pidieron también reducir la velocidad para evitar los "botes" que provocaba circular por estas vías.
Hace apenas cinco meses, el sindicato mayoritario de maquinistas SEMAF solicitó por carta a la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (Adif AV) y a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) rebajar el límite de 300 kilómetros por hora a 250. Sobre todo en los corredores más importantes como Madrid–Sevilla, Madrid–Málaga, Madrid–Valencia y Madrid–Barcelona.
En su informe, los maquinistas subrayaban que el aumento del número de trenes de alta velocidad y el mayor peso que todos los convoyes tienen sobre las mismas vías estaban provocando un mayor número de fallos en la infraestructura viaria. En concreto, hablaban de "vibraciones intensas" y "botes", cuando circulaban a la velocidad máxima. Unas imperfecciones pequeñas que sumadas provocaban un efecto perceptible incluso desde la cabina de conducción.
Degradación y averías frecuentes
Quejas remitidas también al ministro de Transportes, Óscar Puente, que ayer mismo, tras la tragedia se limitaba a decir que "es una cosa completamente extraña". Pero, según el escrito enviado por los maquinistas en agosto del año pasado, había una combinación de problemas técnicos que afectaban tanto a la seguridad como al confort. Advertían, de que el deterioro de las vías estaba "produciendo una degradación profunda y acelerada en el material rodante, causando frecuentes averías".
Ya en detalle, los maquinistas, hay que recordar que entre los fallecidos se encuentra el conductor del Alvia accidentado, denunciaban desgastes, desajustes, ligeras deformaciones... y si bien de forma individual no implica el cierre de un corredor o una línea ferroviaria, sí generan un efecto "acumulativo" que provoca problemas.
Y precisamente a 300 kilómetros por hora, esas "imperfecciones" provocan, según explicaban, vibraciones intensas y movimientos bruscos, que no sólo reducen el confort de los pasajeros, sino que aumentan el estrés mecánico sobre trenes y vías.
No se tomaron medidas
Desde el sindicato apuntaban, además, que el mayor peso por eje que soportan los nuevos trenes de Avlo, Ouigo o Iryo es una de las claves de los "baches, garrotes y descompensación en la catenaria" que se encuentran cada día en las vías.
Los maquinistas relacionaron esas vibraciones con averías detectadas en el material rodante. En definitiva, advertían de que la "degradación profunda del material rodante" causa "averías". Si a esto se suma que las líneas de alta velocidad están sometidas a una utilización muy intensa y continua por diferentes compañías, el deterioro de la infraestructura se acelera.
"Nuestros compañeros maquinistas a los que representamos en las diferentes empresas ferroviarias -señalaba la carta al ministro de Transportes, lo reportan diariamente a los responsables de circulación de Adif, sin que se tome ninguna medida", alertaban.