No en nuestro nombre
En estos momentos, vivimos tiempos en los que la palabra humanidad parece haberse vuelto frágil, casi incómoda. Se pronuncia, pero no se practica. Se invoca, pero no se defiende. Y mientras tanto, ante nuestros ojos, se normaliza lo que jamás debería ser aceptable, el abuso del poder, la deshumanización del otro, la barbarie ejercida desde los despachos.