Marcos Fis, hijo del mítico Julio Fis y en el Europeo con los Hispanos: "A mi padre le digo de coña que sólo sabía tirar"
Marcos Fis tiene cuando habla la timidez de un chico de 18 años, pero en la pista no queda ni rastro de ella. Es una de las grandes novedades de los Hispanos en este Europeo en el que ya ha tenido minutos y los ha aprovechado, con tres goles en el estreno ante Serbia, en el que mostró su lanzamiento y su letal uno contra uno.
Había vestido la camiseta de la absoluta, debutó el pasado mayo, pero no en un gran campeonato y no de cualquier manera, porque es el primero en la historia que lo hace cuando todavía jugaba en División de Plata. Y Jordi Ribera, el seleccionador, no regala nada. “Sí, la verdad es que era algo que no esperaba en absoluto”, dice el lateral zurdo. Marcos es un producto puro del trabajo de cantera de España, de esas concentraciones en el CAR de Sierra Nevada por las que ha pasado en varias ocasiones, donde se trabaja entre otras cosas una forma de jugar para cuando se llega arriba, tener una parte aprendida. Ha estado en la selección promesas, la juvenil y ahora tendría que estar en la júnior, pero ese paso se lo ha saltado. “Seguro que pasaré por ahí también”, afirma con humildad Marcos, que también es “producto” como deportista de su padre, Julio Fis, legendario jugador nacido en Cuba, internacional con España (plata en el Europeo de 2006) y que dejó su sello en la Asobal (en el Bidasoa Irún, el Ciudad Real, el Valladolid y el Logroño), con un lanzamiento que tenía terrorífico.
"Estoy flipando con su evolución"
“Desde muy pequeño jugaba con mi padre y he estado entrenando con él, y luego me metí en Alarcos, el equipo de Ciudad Real. Es algo que también me ha hecho estar donde estoy ahora”, admite Marcos, a quien su paso por el fútbol cuando era pequeño le duró poco. “Marcos ha hecho un gran trabajo”, cuenta Julio Fis, su padre. “Desde niño es superdisciplinado, modificando el trabajo para ir metiendo cada vez más rigor, y él escalando. Ha sido un éxito. Yo estoy flipando con la evolución”, añade. “Él tiene la suerte que lleva un trabajo detrás, muy técnico. Compite como un perro, que es lo mejor. Y admite las críticas para mejorar sus deficiencias”, explica Julio.
El ejemplo de Talant Dujshebaev
Marcos no vio jugar a su padre en directo, pero sí lo ha visto en vídeos, ese balonmano más físico y menos rápido que el de ahora de hace unos años. Le sale el punto vacilón. “Me dice: “Papá pero si lo único que hacías era tirar””, desvela Julio Fis. Pero menuda forma de tirar: máximo goleador de la Asobal en la 2003-04 y la 2004-05, años en los que era la mejor liga del mundo. “Se lo digo siempre de coña, que él sólo tiraba y que yo hago más cosas. Pero el lanzamiento sí que lo tenía increíble y ojalá pueda yo mejorarlo”, reconoce el hijo. “Yo he intentado que él no tuviera las carencias que yo tenía, que sepa pasar, jugar con los compañeros. Uno tiene que saber sus carencias y a los hijos darles lo que yo no tenía. Yo tuve que buscarme la vida jugando solo en una pared”, recuerda Julio, que además tuvo un maestro inmejorable: Talant Dujshebaev. Cuando Julio jugaba en el Ciudad Real el entrenador era Talant, y ya tenía a los hijos por allí, Álex y Dani. “Los entrenaba mucho, y nosotros los jugadores pensábamos: “Joder Talant”. Yo me fijé en la disciplina con la que lo hacía y en que si van a jugar es para competir”, rememora Julio Fis.
Además de Marcos, otro Fis en camino
Marcos no es el único Fis en el balonmano, porque el hermano menor, que se llama como el padre, Julio, de16 años, viene detrás. Juega en el Alarcos Ciudad Real (en la tercera división en importancia), donde estaba Marcos antes de dar el salto al Granollers este curso, y es central. “Va por buen camino, lleva 80 y pico goles, técnicamente es mejor que Marcos”, describe Julio, padre. “Cuando estamos juntos los tres, trabajamos superduro: trabajo uno contra uno, lanzamiento exterior...”, prosigue. “Hay rivalidad, pero sana. Nos llevamos bien”, admite Marcos. Eso sí, la casa la destrozaban cuando eran más críos jugando con el balón.
Marcos tiene muy buena sintonía en la selección con Ian Barrufet (21 años), Jan Gurri (23) y Víctor Romero (21). “Nos llevamos todos muy bien, pero con los jóvenes es con los que más me junto”, afirma el lateral. Son la nueva generación de los Hispanos. Futuro que ya es presente.