Alineación probable del Real Madrid contra el Mónaco: Vinicius y diez más
Hogar, dulce hogar, dice la frase hecha. Hogar, dulce hogar, a veces, ahora seguro que no, debe pensar Vinicius, a quien el sábado, ya en el túnel de vestuarios, después de la primera pitada tras salir a calentar, ya se le vio desolado; y que, después, sufrió el castigo del público del Bernabéu con una persistencia muy pocas veces vista (probablemente nunca) en el estadio. El Santiago Bernabéu ha pitado a Di Stéfano, a Velázquez, a Martín Vázquez o a Zidane, pero eran manías contra jugadores con clase, a los que tardaron en entender. Con Vinicius fue otra cosa: una reprimenda, una gran reprimenda, por su desplante en el Clásico y porque en los dos últimos años ha sido el mismo jugador ruidoso de siempre, pero no el futbolista con la misma eficacia de siempre.
Un poco de esperanza
Y en este momento de crisis, el público le considera culpable máximo de todo lo que pasa. El choque contra el Levante fue la penitencia. Pero después, el domingo, el Barcelona perdió contra la Real Sociedad, LaLiga se ha puesto a un puntito y hoy, contra el Mónaco, el Real Madrid puede certificar que en Champions va bien y que el futuro a lo mejor no es tan oscuro.
Hasta que eso pase está en un territorio desconocido: el del rechazo sistemático de los que eran los suyos. El vestuario blanco salió del partido ante el Levante en un estado de «shock» absoluto. Los jugadores, acostumbrados a la exigencia, pero no a la crítica incansable durante casi noventa minutos, sintieron que el suelo se abría bajo sus pies, sobre todo por donde pasaba Vinicius. Esa sensación de orfandad es la que Álvaro Arbeloa intenta combatir ahora con una decisión que no admite matices: la titularidad de Vinicius no es negociable.
Frente a la etapa de Xabi Alonso, marcada por ciertas reservas y una búsqueda de orden que a veces parecía chocar con la anarquía creativa del brasileño, Arbeloa ha decidido apostar todo al siete. «Va a estar en el campo siempre que esté disponible y rinda como lo está haciendo», aseguró el técnico, cortando de raíz cualquier debate y con su cariño por las frases que suenan grandilocuentes. Esta protección de Arbeloa busca sanar a un futbolista, según el entrenador, con «un corazón enorme y que es muy emocional». «Él quiere a este escudo y a la afición, los quiere de su lado. Como entrenador me encantaría ver a un Bernabéu que esté al lado de sus jugadores», dijo el entrenador. «Es un chico que lleva escribiendo su historia en el Real Madrid muchos años. Nos ha dado dos Champions y noches mágicas. Necesita al Bernabéu para dar su mejor versión», continuó ayer el entrenador, que terminó casi todas las preguntas haciendo un llamamiento a la afición.
Unir lo roto
El Bernabéu, que últimamente estaba mostrando más paciencia con los fallos de los futbolistas, la ha perdido con Vinicius y con el resto del equipo. De ahí que la misión para el choque de hoy sea la de unir, que ambos lados (futbolistas y grada crítica) den con el punto de encuentro. Para eso, el primer paso es la comprensión. «Entiendo a la gente. Antes de ser futbolista era un joven que veía fútbol y criticaba y pitaba», aseguró ayer Kylian Mbappé. «Puedo entender que piten, porque es la única oportunidad para el aficionado y el madridista de expresarse. Entiendo perfectamente los pitos, pero si lo hacen tienen que pitar a toda la plantilla, no sólo a unos jugadores. Lo hacemos mal todos los jugadores. Tenemos carácter y personalidad para cambiarlo en el campo. El madridismo está enfadado pero estoy seguro de que van a volver con nosotros», continuó el delantero francés.
En las redes sociales hay una especie de guerra civil madridista entre quienes apoyan a Vini y quienes apoyan a Kylian. El debate, con más o menos matices, suele reducirse a ver cuál de los dos delanteros presiona menos y, por tanto, es más perjudicial para el equipo. Pero Mbappé, presione o no, tiene los goles como prueba de que está siendo útil para el resto. A Vinicius, seco desde hace tiempo, eso le falta. Quizá no fue casual que después del suceso del Levante y antes de volver al Bernabéu fuese el francés el que saliese a dar la cara ante los medios. Su discurso fue el discurso que se estaba esperando: todos los madridistas estamos en el mismo barco y el objetivo, ahora, es que no se hunda: «No es la culpa de Vini si jugamos como jugamos ahora. Es culpa de toda la plantilla. Es la única cosa que tengo que decir al madridismo. Que pite a toda la plantilla y lo tenemos que hacer. Es nuestro trabajo y tenemos que cambiar la situación. La culpa es de todos», continuó Kylian.
Es un misterio cómo va a reaccionar el Bernabéu antes de que empiece el partido. Menos misterio es cómo va a estar después. El fútbol, a veces, es simple y ganar bien vale como perdón.
Alineación probable
El once del Real Madrid: Courtois; Valverde, Asencio, Huijsen, Fran; Tchouaméni, Güler, Bellingham; Mastantuono, Vinicius y Mbappé.