Los Reyes de España, Felipe VI y Letizia , acompañados de la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, el ministro de Transportes Óscar Puente y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno han visitado la zona cero del trágico accidente de Adamuz. Los Reyes han adelantado su regreso desde Atenas y han dedicado unas palabras a su llegada al municipio cordobés, donde tuvo lugar el descarrilamiento. Lo primero que han visitado nada más aterrizar en Córdoba es la zona cero donde ocurrió el trágico accidente. Los Reyes han saludado uno por uno a todas la autoridades presentes y se han detenido con todos los efectivos y representantes de todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que han trabajado en las labores de rescate y salvamento de los cuerpos y atención a los heridos para despejar la zona. Junto a Felipe VI y Letizia estaban la Guardia Civil, la Unidad Militar de Emergencia (UME), Bomberos del Ayuntamiento de Córdoba y de la Diputación Provincial y todos los cuerpos implicados. Con todos ellos se han detenido y por todos ellos se han interesado por su magnífico trabajo durante una larga y trágica noche. Sin prisa. La visita ha durado una hora, más de lo que estaba previsto. También han querido conversar con personas del pueblo que destacaron por su solidaridad y ayuda el día del accidente. Entre ellas Gonzalo, el vecino que llevó a 15 personas en su quad; el párroco de la iglesia Rafael Godoy y una pareja de jóvenes que ayudaron en el rescate. De guía les ha hecho Rafael Ángel Moreno, alcalde de Adamuz que ha vivido el trágico suceso desde el primer minuto. Acto seguido, Sus Majestades se han desplazado hasta las vías del tren para observar la estampa desoladora del accidente . Junto al tren de Iryo, se apreciaba claramente el momento en el que el coche seis descarrila y provoca el siniestro. El sexto sí esta completamente erguido aunque el séptimo está inclinado unos sesenta grados y el ocho está completamente volcado en el suelo. La estampa que han podido ver con sus propios ojos los Reyes es desoladora. Bajo las restos del tren se podían observar libros, zapatillas, bolsas de regalos maletas. A través de los cristales rotos todavía eran visibles los efectos personales de los pasajeros. A partir de ahí, los Reyes han escuchado las explicaciones de todos los especialistas y han conocido la labor de los sanitarios del servicio de emergencias.