Ataques de pánico entre el personal de Renfe, Iryo y Ouigo: “Me da miedo coger el tren”
- “Pánico a subirse al tren”
- Cuarenta horas sin salir de Atocha
- Autobuses, hospitales y hoteles
- Una semana negra en el ferrocarril
- Huelga y choque institucional
- Alertas previas ignoradas
El impacto psicológico ha sido tan intenso que los servicios de emergencia psicológica han tenido que desplegarse en la estación de Atocha, donde casi 30 profesionales han estado atendiendo a un centenar de afectados durante estos días.
Muchos de ellos son trabajadores del ferrocarril que, aunque no viajaban en los trenes siniestrados, se han convertido en víctimas secundarias del trauma.
“Pánico a subirse al tren”
“Muy nerviosos, con ataques de pánico”, resume a Confidencial Digital Jesús Linares, psicólogo de emergencias de Psiconnea y uno de los coordinadores del dispositivo activado en la estación de Atocha tras el accidente de Adamuz.
El síntoma más repetido: miedo a volver a subirse al tren. Especialmente duro fue el momento en que los servicios se reanudaron al día siguiente, el lunes, con circulaciones a otros puntos de España —no a Andalucía— y los profesionales tuvieron que volver a cabina.
“Hemos estado haciendo intervenciones para reducir y contener esta sintomatología psicológica”, explica el psicólogo.
La asistencia no se ha detenido. Este miércoles seguían activados, atendiendo a familiares que, tras pasar la noche en casa, comenzaban a ser conscientes del fuerte impacto emocional en la persona que había viajado. “El malestar es muy grande”, señala Linares.
El dispositivo continúa, a día de hoy, operativo.
Cuarenta horas sin salir de Atocha
Linares, en el momento de la entrevista con ECD –miércoles por la mañana–, llevaba ya 35 horas trabajando en Atocha con los afectados.
Llegó el domingo por la noche, pocas horas después del descarrilamiento del tren de Iryo y la colisión posterior, apenas 20 segundos después, con un Alvia a la altura de Adamuz (Córdoba).
El balance es devastador: 43 muertos, entre ellos el maquinista del Alvia, ingeniero madrileño de 27 años. En los distintos hospitales andaluces continúan ingresadas 37 personas, 33 adultos y cuatro niños.
Desde el primer momento se organizaron dos equipos de atención psicológica. Uno se encargó de los pasajeros y familiares de Renfe; el otro, de los de Iryo.
Linares formaba parte del equipo de Iryo, recibiendo a víctimas directas y a familiares que llegaban a Madrid desde distintos puntos de España sin apenas información y en estado de shock.
Autobuses, hospitales y hoteles
El goteo de afectados fue constante. Hasta la mañana del lunes siguieron llegando autobuses con pasajeros.
El último lo hizo el lunes por la tarde, alrededor de las ocho, con viajeros que habían sufrido heridas leves, pero que habían tenido que permanecer hospitalizados o descansar en hoteles antes de poder desplazarse a la capital.
“Llegaron los últimos pasajeros, los que estaban un poco peor”, explica Linares, que subraya la carga emocional acumulada en esas horas.
Pero el foco no estuvo solo en los viajeros. También empezó a aflorar el malestar del propio personal ferroviario.
Maquinistas, tripulantes y trabajadores de distintas compañías acudieron a Atocha buscando ayuda. Muchos conocían personalmente al maquinista fallecido y a otros compañeros implicados en el siniestro.
Una semana negra en el ferrocarril
A la tragedia de Adamuz se sumó otro accidente el martes por la noche en Cataluña, cuando un tren de Rodalies descarriló entre Sant Sadurní d’Anoia y Gelida (Barcelona) tras impactar contra un muro de contención caído sobre la vía, aparentemente por el desgaste provocado por las fuertes lluvias.
El balance: un muerto y 37 heridos, cinco de ellos graves. La víctima mortal fue el maquinista sevillano de 27 años, que se encontraba en Barcelona completando su periodo de prácticas en Renfe.
El servicio ferroviario permanece suspendido en Cataluña y, según la información oficial, no se restablecerá hasta que finalicen las tareas de inspección de la infraestructura.
Además, un tercer descarrilamiento, sin heridos, se produjo en la red regional de Barcelona por la caída de una roca en la vía durante la misma tormenta, según informó Adif.
Huelga y choque institucional
La sucesión de siniestros ha elevado la tensión laboral. El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF) anunció este miércoles la convocatoria de una huelga nacional y advirtió: “Vamos a exigir responsabilidades penales a los responsables de garantizar la seguridad en la infraestructura ferroviaria”.
La protesta está motivada por “el estado emocional que atraviesan los maquinistas tras el fallecimiento de dos compañeros esta semana”, según declaró el ministro de Transportes, Óscar Puente, en Telecinco.
Puente aseguró que intentará persuadir a los maquinistas para que suspendan la huelga, al sostener que dos de los tres descarrilamientos se debieron a las condiciones meteorológicas y no al estado de las vías.
Alertas previas ignoradas
Desde SEMAF recuerdan que las advertencias no son nuevas. En agosto de 2025, el sindicato pidió a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria y a Adif que revisaran los protocolos de mantenimiento, tras detectar un aumento de irregularidades y vibraciones asociado al incremento del tráfico por la liberalización del sector.
Así lo explicó su secretario general, Diego Martín, quien detalló que los maquinistas comenzaron a reportar “inestabilidades de rodadura y vibraciones” de forma recurrente, especialmente en líneas de alta velocidad con mayor densidad de tráfico.
El sindicato propuso reducir la velocidad máxima o reforzar el mantenimiento preventivo, al considerar que no había crecido al mismo ritmo que el número de trenes en circulación.
“Han aumentado todos los tráficos, pero el mantenimiento preventivo no lo ha hecho en la misma medida, o por lo menos los maquinistas no lo apreciamos”, señaló.
La comunicación se envió a los responsables de la infraestructura y de la seguridad, pero no hubo respuesta.