Ellas también remontan. El
Barça jugará, el sábado, la final de la Supercopa contra el
Real Madrid. Se planta en la finalísima de
Castellón, para revalidar el título por quinta vez consecutiva, gracias a la victoria de ayer ante el
Ahtletic Club (3-1). Un triunfo tan raro como sufrido y sudado por culpa del
VAR que, en el fútbol femenino, puede ser tan o más esperpéntico que en el mundo de
Del Cerro Grande. En eso sí hay igualdad. Son muy malos, muy malas e interpretan cosas muy extrañas. Lo de ayer de
Elisabeth Calvo, con el silbato y, peor aún, mirando la pantalla fue de traca. Para empezar penalti a favor del
Athtletic por un empujoncito de
Mapi León dentro del área. Penaltito y gracias, pero bueno.
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