Creo que soy de los pocos aficionados a los que no les gusta el formato de la nueva
Champions. Es un poco lioso, complicado y, pese a que tiene la ventaja de ofrecer emparejamientos divertidos e incluso curiosos, me sigo decantando por las clásicas liguillas de grupos de cuatro, con partidos de ida y vuelta. Pero es una opinión que no parece estar compartida por la mayoría, que han abrazado el nuevo modelo.
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