Guillermo V de Luxemburgo fue nombrado Gran Duque y, por tanto, jefe de Estado del pequeño país europeo el pasado mes de octubre. A sus 44 años, el hijo de Enrique de Luxemburgo asumía el cargo tras la renuncia de su progenitor. Y como es natural, han acudido a visitar al nuevo Papa , elegido a su vez en mayo del mismo año. Un encuentro que ha sido, además, endulzado por la presencia de los pequeños de palacio. Porque Guillermo ha acudido al Vaticano acompañado de su mujer, Stéphanie, y sus dos hijos . Carlos y François, de 5 y 2 años, se han convertido en los protagonistas de todas las miradas. Como su madre, iban vestidos de blanco, destacando entre tantos trajes negros. Al ser una 'reina' católica, Stéphanie tiene el conocido como 'privilegio del blanco' y puede presentarse ante el Papa León XIV vestida con este tono, al igual que otras reinas católicas como doña Letizia. Y a pesar de eso, a pesar de que era la primera vez que se les veía en esta situación, quienes robaron todas las miradas fueron los niños. Charles es el heredero al trono más joven de Europa y ha demostrado que ya está aprendido las responsabilidades que tendrá que ejercer en el futuro. Sonriente y dispuesto, estuvo atento a cada detalle. Junto a ellos estuvo la niñera, siempre pendiente de ambos pero sobre todo del pequeño, que por su corta edad estaba algo más disperso. A pesar de ser tan pequeños, Guillermo y Stéphanie ya habían dado a conocer a sus hijos al anterior pontífice, el Papa Francisco, en una audiencia celebrada en 2024 en el Vaticano a la que acudió toda la Familia Gran Ducal. Pero esta vez es diferente, porque ahora Charles y François acuden como heredero y segundo en la línea de sucesión . Aunque sean solo niños, ya tienen ante sí una importante responsabilidad. Este será el primer año completo de Guillermo y Stéphanie como grandes duques tras la abdicación de Enrique de Luxemburgo después de 25 años en el trono. Durante su discurso inaugural aseguraba que iba a ser un jefe de Estado «que construya puentes entre generaciones, entre tradición e innovación». « Me esforzaré por tender puentes entre las personas, fortaleciendo así la cohesión de nuestra sociedad», prometió, junto a una firme defensa de «los principios democráticos fundamentales». Prometió una monarquía renovada, y «vivir la vida del pueblo». «Creo en los valores de apertura, diversidad, tolerancia y solidaridad», expresó también, dejando claro su miedo ante la «espiral de desinformación».