La costa alicantina se despertaba este viernes con una estampa poco habitual. Tras el paso de las borrascas Harry e Ingrid, las playas de la ciudad, especialmente desde la Albufereta hasta Urbanova, han quedado marcadas por el arrastre del mar. La arena ha invadido los paseos marítimos, pasarelas de madera han quedado dañadas y, en algunas zonas, montañas de algas han cubierto el arenal, haciendo casi imposible caminar por ellos. A pesar de la calma relativa que trajo la mañana de este viernes, la alerta amarilla por fenómenos costeros y viento de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) se mantiene, previendo que los efectos del temporal podrán continuar durante todo el fin de semana. Pese a todo, ambas borrascas han dejado ya su huella en las playas de Alicante.