El vaticinio lo hizo don Santiago Bernabéu, que tenía estos fogonazos de magnesio: –La afición acabará siendo el tumor del Real Madrid. Era su forma de presentar los peligros (y las trampas) de la exigencia. A Mourinho su asistente Rui Faria le pidió un día rebajar un poco la exigencia con la plantilla; al rato, Faria regresó al despacho de Mourinho y le ofreció su reconocimiento: «Claro que, si tú no fueras así, nosotros no estaríamos aquí». De la exigencia inteligente de Mourinho a la exigencia estúpida del pipero-masa, descrito por Ortega como individuo que nada sabe, pero que de todo opina. «No hay cuestión de vida pública donde no intervenga, ciego y sordo como es, imponiendo sus opiniones». Para...
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