Nearshoring en México: ‘vivito y coleando’
El Plan México establece una serie de metas a 2030 para el desarrollo regional del país, entre las que destacan promover la relocalización de empresas e industrias, también conocida como nearshoring.
Como plan de largo plazo, prevé elevar el contenido nacional y regional sustituyendo importaciones industriales.
Con ese fin, el año pasado se publicó un decreto por el que se otorgan estímulos fiscales en los Polos de Desarrollo Económico del Bienestar, cuyo establecimiento se considera indispensable para la implementación del Plan México.
Aunque el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha tratado de promover la llegada de nuevas empresas al país en el marco del nearshoring, el componente de utilidades reinvertidas de la Inversión Extranjera Directa (IED) es el predominante sobre nuevas inversiones y cuentas entre compañías.
Al tercer trimestre de 2025, la IED alcanzó 40 mil 906 millones de dólares, lo que representa un récord histórico.
De la cifra reportada por la Secretaría de Economía, 67.8 por ciento –más de dos terceras partes– correspondió a reinversión de utilidades, 16 por ciento a nuevas inversiones y una proporción muy similar a cuentas entre compañías.
El Plan México plantea promover la relocalización en un contexto de reducido espacio fiscal, bajo crecimiento económico y elevadas tensiones comerciales por la imposición de aranceles a las exportaciones mexicanas al mercado de Estados Unidos por parte de la administración Trump.
Aranceles que, con excepciones en algunos sectores, México ha podido evitar por el tratamiento preferencial otorgado a las mercancías que cumplan el T-MEC.
Sin embargo, todo esto conformó un entorno de elevada incertidumbre que, además de afectar el apetito de inversión y debilitar el ambiente de negocios, contribuyó a retrasar el proceso de relocalización en el país.
De acuerdo con datos recopilados por la consultora Integralia en un reporte anual de 2025 sobre el nearshoring, la relocalización se moderó durante el año recién concluido en medio de un entorno marcado por la incertidumbre arancelaria y la caída de la inversión productiva, la actividad industrial y el empleo manufacturero.
“El fenómeno de relocalización de empresas o nearshoring en México continuó a lo largo del 2025, aunque perdió impulso en comparación con años anteriores. Si bien el número de anuncios de inversión fue menor a lo registrado durante 2023 y en 2024, el número de inauguraciones (de proyectos de inversión) alcanzó su nivel más alto”, señala.
Entre 2023 y 2025 se registraron 466 anuncios de inversión en el país con un valor de 114 mil 704 millones de dólares y la generación esperada de 235 mil 314 empleos calificados.
No obstante, los anuncios acumulados en 2025 son 23 por ciento menores en monto respecto a los registrados en 2024 y 49 por ciento inferiores en comparación con 2023, el año de mayores anuncios de inversión vinculados al nearshoring.
Además, entre 2023 y 2025 se registraron 242 inauguraciones de proyectos de inversión en México con un valor de 16 mil 899 millones de dólares y la generación prevista de 111 mil 217 nuevos empleos calificados.
Lo interesante es que en 2025 se registraron inauguraciones de proyectos de inversión en el país por un monto total de 8 mil 268 millones de dólares, superando los registros de los años previos.
El reporte de Integralia advierte que la pérdida de impulso en la relocalización de empresas en México responde a la combinación de factores externos e internos:
Durante el año concluido en diciembre, “la atracción de inversiones se vio impactada por la volatilidad en la política arancelaria de Estados Unidos y la ausencia de consensos claros en torno a la próxima revisión del T-MEC”.
En el ámbito interno, “las reformas al Poder Judicial, junto con los cambios en sectores clave como el energético, aduanero, ferroviario y de telecomunicaciones, contribuyeron a configurar un entorno de mayor incertidumbre, obligando a las empresas a ajustar sus estrategias ante el nuevo marco institucional”, asegura Integralia.
De lo anterior se puede concluir que el nearshoring aún se mueve, si bien menos que antes. Sigue ‘vivito y coleando’ para efectos de los compromisos adquiridos por el gobierno en el Plan México de promover la inversión privada y la relocalización de empresas.