Después de la derrota ante Noruega , se enfrentaba la selección española a un torneo a tres partidos, tres finales. Sin opciones para fallar en ninguna de las paradas. Y contra Dinamarca , Francia y Portugal. Una hazaña que se queda ya en el primer intento, imposible superar a la campeona olímpica a pesar de todo el empeño del colectivo. Un tremendo partido de exigencia, corazón, compromiso y orgullo con una primera mitad en la que se dio la cara, pero que se empañó en unos minutos locos de despistes propios y la superioridad y rotundidad de los Pytlick, Gidsel, Hansen, Nielsen en la segunda. Se intentó, con todo. Con un gol para inaugurar el marcador y encender la ilusión....
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