Más allá del operativo: la misión humana que asume la UME tras el siniestro de Adamuz
La intervención de la Unidad Militar de Emergencias tras el accidente ferroviario ocurrido en el término municipal de Adamuz, en la provincia de Córdoba, no se limita a las tareas de aseguramiento del entorno ni a la retirada de material siniestrado. En paralelo a ese trabajo visible, la UME desarrolla una labor menos conocida, marcada por la discreción y el respeto institucional.
Así lo ha subrayado la ministra de Defensa, Margarita Robles, al poner el foco en una misión que se prolonga más allá del escenario del siniestro. Se trata de la custodia y acompañamiento de los cuerpos de las víctimas mortales hasta que concluyen los procesos de identificación judicial y se autoriza su entrega a las familias.
Custodia permanente en el Instituto de Medicina Legal
Parte de los efectivos de la UME se encuentran destinados en el Instituto de Medicina Legal de Córdoba, donde permanecen junto a los fallecidos conforme van llegando desde el lugar del accidente. Su cometido es velar los cuerpos, garantizar su custodia y acompañarlos hasta el último momento del proceso judicial.
Según ha explicado la ministra, esta labor se realiza con una combinación de profesionalidad, prudencia y sensibilidad. En algunos casos, la identificación se ha visto dificultada por el estado en el que quedaron las víctimas tras el impacto, lo que obliga a prolongar los trabajos forenses durante varios días.
Una tarea prolongada hasta la última identificación
La UME no abandona su puesto hasta que la autoridad judicial certifica la identificación definitiva. “La unidad estará hasta el final”, ha recalcado Robles, insistiendo en que no se trata de una presencia simbólica, sino de una obligación moral y operativa asumida por los militares desplegados.
Esta custodia se mantiene incluso cuando los procesos se alargan. Los efectivos reciben los cuerpos, permanecen junto a ellos durante las diligencias forenses y acompañan el procedimiento hasta que se autoriza la entrega a los familiares.
Despliegue operativo en la zona del siniestro
De forma simultánea, la UME continúa presente en Adamuz, donde participó desde las primeras horas en las labores de emergencia. Entre sus actuaciones iniciales se incluyeron el aseguramiento del perímetro, el apoyo a los servicios sanitarios y la estabilización de los vagones accidentados.
El levantamiento y retirada del material ferroviario requirió medios técnicos especializados y una coordinación constante con otras administraciones y cuerpos de emergencia. Estas operaciones resultaron esenciales para garantizar la seguridad del entorno y permitir el avance de la investigación judicial.
Coordinación institucional y prudencia informativa
La ministra de Defensa ha insistido en la necesidad de evitar especulaciones sobre las causas del accidente. Existe una investigación judicial en marcha y será el juez quien determine qué ocurrió y cuáles fueron las responsabilidades derivadas del siniestro.
En este contexto, Robles ha apelado a la prudencia y a la discreción, subrayando que el momento actual exige respeto a las víctimas y a sus allegados. La prioridad institucional, ha señalado, es acompañar a quienes están sufriendo las consecuencias del accidente.
El proceso legal tras la identificación
Una vez finalizados los trabajos forenses, las familias son informadas oficialmente. A partir de ese momento, deben contactar con una funeraria para iniciar los trámites administrativos necesarios, que incluyen la inscripción en el Registro Civil de Montoro y la obtención de la licencia de enterramiento.
Las autoridades han habilitado horarios ampliados para facilitar estos procedimientos y evitar demoras adicionales en un momento especialmente delicado para los familiares de las víctimas.
El impacto humano entre los afectados
Durante su intervención pública, la ministra confirmó que una de las víctimas mortales aún no ha podido ser identificada y corresponde a un capitán enfermero. Robles calificó esta situación como especialmente dolorosa y explicó que ha mantenido contacto directo con los padres del militar, que permanecen a la espera de confirmación oficial.
Además, otra capitán enfermera continúa ingresada en la UCI en estado muy grave, aunque con evolución favorable. La ministra también ha trasladado su apoyo a la familia del conductor fallecido, con la que mantiene contacto permanente.
Una misión silenciosa que no trasciende
La UME, creada en 2005 para intervenir en grandes emergencias y catástrofes, está acostumbrada a operar en escenarios de alta complejidad técnica. Sin embargo, en Adamuz su actuación se ha extendido a un ámbito donde el componente humano resulta determinante.
La custodia de los fallecidos, realizada sin exposición mediática y con absoluta discreción, forma parte de una misión que no suele trascender, pero que es esencial para garantizar el respeto institucional hacia las víctimas.
Cuando finalice la identificación del último cuerpo y se complete su entrega a la familia correspondiente, la UME dará por concluida su intervención. Hasta entonces, los efectivos permanecerán en su puesto, cumpliendo una labor que, aunque invisible, define el alcance real de su compromiso.