El rescate que no fue: la traición que sacó a los perros del Refugio Franciscano
Las evidencias que mostró la autoridad, continúa Sánchez del Villar, fueron pan con chocolate que supuestamente servía de alimento, además de agua sucia y excremento y orines de animales que no se limpiaron por varios días. “Tuvieron tiempo de sobra para sembrar lo que quisieran”, dice.La Fiscalía asegura que los perros vivían hacinados y sin posibilidad de movimiento. DOMINGA visitó el refugio en junio de 2025 y lo que vimos fue a una mayoría de perros que corrían felices y movían las colas a todo el que los visitaba. Una realidad que no coincide con las imágenes que circularon en redes, de perritos “con sarna, tumores o heridas no tratadas”.Una de las fotos más difundidas fue la de un franciscanito presuntamente mordido por ratas, un roedor por lo demás presente en la ciudad, incluidos los zoológicos. “He tenido la oportunidad de observarla, incluso hasta con lupa. Es obvio que ese animal fue atacado por sus congéneres por el mal manejo en el traslado, por la improvisación, por el abuso, el estrés”. “En el refugio los teníamos controlados, sabíamos quién no se llevaba bien con quién, qué perro era agresivo. Los animales son muy nobles con el humano pero con sus congéneres, si no tienen buena química, pueden llegar a destrozarse”, dice Antonia, quien también ha atendido a los animales desde hace 30 años.Coincidentemente en un documento que recién se hizo público, la Fundación Haghenbeck hizo un recuento de los perros y gatos muertos bajo su custodia, uno de ellos en efecto, fue “atacado y posteriormente muerto el 24 de diciembre”.La indignación que generó el operativoMarielena Hoyo, exdirectora del zoológico de Chapultepec, que condujo por 20 años lo dice claro y fuerte: “La ciudad tendría que haber intervenido con los perros ahí adentro. Cuando entran a una revisión por ejemplo, alguna queja sanitaria, te dan un periodo de tiempo para que compongas lo que están observando y te dicen que volverán en tantos días. Y si no sucede, te clausuran”.La también miembro honoraria del patronato del Refugio Franciscano, recuerda que Ita Osorno –quien murió en 2010– era tan respetada y querida que no se atrevieron a hacer nada contra ella hasta ahora que creyeron que el refugio estaba solo. “Lo único que hicieron es demostrar que el refugio es de todos, a todos nos pertenecen estos animalitos”.Por su parte Mariano Osorio, periodista y conductor, sostiene que ni la Fundación Haghenbeck ni el gobierno vieron venir esta oleada de voces de gente “que respetamos, conocemos y entendemos al Refugio, que desde su imperfección y pobreza entregó amor puro y sólido a muchos animales durante todos estos años. Siempre se puede hacer mejor las cosas, pero este proceso de respeto y credibilidad de tantos años, y tanta gente, no es gratuito”. Osorio, quien se hizo protector y rescatista y quien entabló una amistad entrañable con Ita Osorno, continúa describiendo la gran labor del refugio frente a la irresponsabilidad de la gente: “Llegaban muchas personas y dejaban a los perritos a la puerta del refugio porque iban a ‘donar’ a su perro; los aventaban por encima de la barda y entonces caían lastimados; los dejaban al filo de la carretera, o soltaban al perro y se arrancaban en el coche y el perrito se iba atrás de ellos y un coche atrás en la carretera lo atropellaba”. “Inventar que les daban chocolate en medio de la comida, que es tan tóxico, es lo más perverso y burdo que pude haber escuchado en mucho tiempo”.“Un pleito entre particulares”El conflicto entre el Refugio Franciscano y la Fundación Antonio Haghenbeck se remonta a los años noventa. Cuando fallece el filántropo y animalista Antonio Haghenbeck y de la Lama, en 1991, deja en su testamento predios en comodato a dos asociaciones –el Refugio Franciscano y el Albergue Canino, de la entonces vicepresidenta de la Fundación, Josefina González Polo– con la condición de que se destinen a la protección de perros y gatos en situación de abandono. Años antes, en 1984, se había establecido ya la Fundación, cuya misión es administrar los bienes de don Antonio y garantizar que su patrimonio se dedicara a la protección animal. La Fundación ha argumentado que el refugio no ha cumplido con esta cláusula, ya que no “protegían”, sino que “maltrataban”. Lo cierto es que el predio de 16 hectáreas de bosque, donde los perritos salían a pasear diario, de las cuales el refugio utilizaba 10 mil metros, y luego les fue recortado a 5 mil, fue vendido en 2020 al Banco Ve Por Más, que a su vez transfirió los derechos al Fideicomiso 303. Finalmente, “el terreno fue vendido a Fibra Uno, el fideicomiso inmobiliario más grande de Latinoamérica, que desarrolló los proyectos Torre Mayor y Mitikah”, de acuerdo a documentos publicados por la periodista Elena Chávez.El monto real de la venta fue de 650 millones de pesos, aunque el documento asentado en el Registro Público de la Propiedad dice que fue vendido por 650 mil, sin que la Junta de Asistencia Privada (organismo destinado a regular a las asociaciones de beneficencia) dijera nada, mucho menos cuando la Fundación dejó de dar fondos para el mantenimiento del refugio desde 2010.Pero además la discrepancia entre la cifra declarada y la real, podría representar un fraude fiscal a la ciudad.Sumado a esto, según registros de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, en 2023 se hace el cambio de suelo para construir en el predio multifamiliares y oficinas. Pero ante la presión de la opinión pública que se volcó a favor del Refugio Franciscano e incluso levantó denuncias en contra de funcionarios, Clara Brugada, la Jefa de Gobierno –quien ha declarado que su administración no se metería en un “pleito entre particulares”– anunció el 12 de enero, ya con los perritos desalojados, que no se autorizará ninguna construcción ahí mientras dure su gobierno.Después de que la Fundación vendiera el predio en 2020, el Refugio Franciscano interpuso un amparo, argumentando que se estaba violando el testamento de Antonio Haghenbeck y que ellos debían seguir con el comodato. Así que, en 2022, la Fundación acusó por primera vez al Refugio de maltrato animal; recurso que no prosperó luego de que la Fiscalía, entonces a cargo de Ernestina Godoy, encontrara al refugio funcionando adecuadamente. Así que se firma un convenio –que la Fundación luego impugna en tribunales– en el que el refugio aceptaba abandonar el predio a cambio de que ésta construyera un nuevo albergue en un terreno que el patronato debía conseguir y que logró obtener en 2024 en Texcoco. El Juzgado 60 decide omitir que sí lo consiguió y gira la orden de desalojo que ejecuta la Fundación el 10 de diciembre de 2025, a la media noche, cuando estaba abierto el periodo de amparo.En 2023, la Fundación realizó una donación de 14 millones de pesos a la Brigada de Vigilancia Animal, dependencia que resguarda animales rescatados, para la creación de la Ciudad de los Perros y Gatos, obra que se terminó a marchas forzadas para llevar ahí a todos los franciscanitos, de acuerdo a la autoridad, de manera “paulatina”.El Patronato del refugio se opone tajantemente a este nuevo traslado. Curiosamente,Mónica Ballesteros, directora de Brigada Animal, adonde supuestamente fueron enviados 371 franciscanitos, ha sido denunciada por maltrato por organizaciones animalistas.La traición a Antonio HaghenbeckLa actual presidenta de la Fundación Haghenbeck, Carmela Rivero, quien también es fundadora de dos empresas inmobiliarias, alega que “no es de interés de nadie” lo que pase con el terreno. “Los propietarios pueden hacer lo que quieran con su propiedad!”, ha dicho, agregando que: “si alguien tiene experiencia de lo que quería don Antonio cuando estaba haciendo su testamento, fui yo. Y lo que hizo fue sólo simbólico para tranquilizar a Ita”.DOMINGA buscó a Josefina González Polo, abogada y exvicepresidenta de la Fundación. Su anterior albergue, Albergue Canino, estaba mencionado en el citado testamento y es la actual poseedora del albergue Reserva para la Protección de la Flora y Fauna Silvestre Doméstica y del Medio Ambiente, adonde llevaron 304 franciscanitos en el Ajusco. Ella tiene otra versión. “Conocí a don Antonio Haghenbeck y platiqué con él durante cuatro meses todos los miércoles. A mí me platicaba su vida personal y, cuando me conoció supo que lo primero para mí son los perros, es ahí donde establece en su testamento que yo debía velar por que esos terrenos fueran siempre para los animales. Si Carmela lo saludó, lo conoció o platicó con él, no recuerdo [...]. Aquí lo que teníamos que seguir era la voluntad moral de don Antonio”.González Polo se amparó pero todavía no puede ingresar a las instalaciones de su albergue en el Ajusco, a medio construir, que nunca le terminó la Fundación y que hoy “están a cargo de la influencer Sofía Morín”, acusa Josefina. González Polo, quien ha sido protectora de animales y rescatista desde hace 40 años, explica que la Fundación Haghenbeck tiene un modus operandi.“A mí, en 2021, me prepararon un montaje igual. Fueron a mis instalaciones con Eugenio Derbez de invitado. Yo no podía acompañarlo porque tengo un problema de movilidad. Al día siguiente se queja con la Fundación de que mis animales estaban siendo maltratados y que estaban en muy malas condiciones. La Haghenbeck me cita y dice ‘te vamos a quitar la ayuda por lo que dijo Derbez’”. Al día siguiente, la abogada llegó al albergue con el veterinario que la acompañaba siempre. “Estaba la Brigada Animal, dos patrullas, Verónica Blanco, apoderada legal, y Carmela Rivero tratando de entrar a mis instalaciones para desalojarme. No me dejé y se fueron. Por eso pienso que le realizaron un montaje al Refugio Franciscano”. “Es obvio suponer que es su modus operandi, probablemente allá adentro en el Refugio alguien hizo lo que hizo para que, cuando entraran las autoridades, vieran todo el desastre. Lo puedo casi asegurar porque me lo hicieron a mí”.Los franciscanitos tienen el espíritu quebradoFernando Pérez Correa, el abogado del Refugio Franciscano desde 2010 y también protector, apunta que ya no hay recurso legal que se pueda interponer a la resolución de amparo dictada por la Jueza 60 Civil, Ana Miriam Yépez Arriola el viernes 23 de enero pasado. El predio deberá ser devuelto a las 12 horas del 30 de enero, aunque los perros siguen asegurados y el proceso judicial continúa. Por lo que no pueden darse en adopción.“Que nos pongan cámaras, que vayan diario incluso de manera permanente, queremos que ustedes estén tranquilos y que vean la verdad de cómo funciona el Refugio. No les vamos a cerrar la puerta, de hecho, también dijimos que de manera ordenada, y no todos los días, pero vamos a dar acceso a los medios para que vayan a vernos. Y desde luego, a los voluntarios, que nos ayuden a pintar y mejorar las instalaciones. También hay que exigirle a la Fundación que cumpla con su compromiso de construir el nuevo refugio en nuestro terreno de Texcoco”.¿Qué Pasó?… El Tribunal Superior de Justicia de la CDMX instruyó la recuperación de un inmueble propiedad de nuestra Fundación. Desde hoy, los perritos y gatitos encontrados en el sitio estarán bajo nuestro resguardo. Cada uno tiene un lugar en nuestros corazones. pic.twitter.com/OV4xEbLEWC— FAH (@FAHaghenbeck) December 11, 2025
Josefina González Polo confronta a la Fundación Haghenbeck: “Esos animales tienen el espíritu quebrado y van a empezar a morir, por el estrés tan espantoso que les causaron, su sistema fisiológico ya se descompuso por el estado de estrés constante”. “Que les daban pan, que no tenían espacio, que estaban heridos, que tenían tumores, sí corazón. Pero se sentían seguros y amados, les hicieron una cosa tan espantosa. En un albergue de mil perros, aproximadamente 100 perros están en malas condiciones, ¡es normal y se van tratando poco a poco! Nada más el que ha vivido un albergue sabe las necesidades que se tienen, pero sacaron fotos sólo de esos perritos en mal estado”. ¿Dónde están los demás perros?Ante las denuncias de falta de alimento, medicamentos, agua y de muertes, por parte de activistas como Raaiza González, quienes realizan guardias permanentes afuera de los sitios donde se resguardan a los franciscanitos, hoy domingo la sociedad civil volverá a marchar al Zócalo para exigir quese cumpla la entrega del refugio en tiempo y forma, y la devolución de los perros y gatos.El tiempo sigue pasando y la suerte de los franciscanitos continúa siendo incierta.GSC