El asesor fiscal y experto económico Luis Granda ha lanzado una advertencia clara a través de sus redes sociales sobre una práctica cada vez más habitual entre autónomos y pequeños empresarios: pagar con la tarjeta de empresa comidas familiares o personales durante el fin de semana . Según el especialista, este comportamiento, aunque «muy goloso para muchas familias», es «fiscalmente indefendible» y puede acarrear sanciones por parte de la Agencia Tributaria. El especialista recuerda que no todo gasto realizado con una tarjeta corporativa se considera automáticamente deducible. Para que una comida o cena pueda declararse como gasto de empresa, debe existir una conexión directa con la actividad profesional . «No se trata de pagar cualquier almuerzo y justificarlo como reunión de trabajo», insiste el experto, señalando que Hacienda revisa especialmente este tipo de movimientos. Durante una conversación en las plataformas digitales, el asesor detalló cómo algunos intentan justificar esas operaciones simulando reuniones o comidas de trabajo. «Hay quien apunta en su agenda que tuvo una comida con un socio o cliente para justificar el gasto», relató, pero advirtió que este tipo de prácticas se descubren fácilmente cuando las fechas coinciden con fines de semana o días festivos . «Si en tu agenda figura una comida de trabajo el 15 de agosto, día festivo nacional, Hacienda lo va a detectar enseguida», ejemplificó. Granda subraya que las comidas de empresa «deben ser realmente de empresa», con un propósito vinculado al desarrollo del negocio y preferentemente en días laborables . Además, es fundamental conservar justificantes y documentación que demuestren la naturaleza profesional del gasto, no solo el ticket o la factura, sino también la evidencia de la relación laboral con los comensales. El asesor concluye que la prudencia debe ser la norma en estos casos. «Hay que ser cauto. Es muy goloso para muchos empresarios pagar la comida del sábado o del domingo con la tarjeta de empresa, pero eso no se debe hacer», recalcó. Su recomendación es clara: diferenciar siempre entre gastos personales y corporativos, y mantener una contabilidad transparente para evitar conflictos con Hacienda.