Tauroemoción, Lances de Futuro y BMF se juegan Málaga en la recta final
El reloj de la Diputación de Málaga marca la cuenta atrás. A tres días de que concluyera el plazo oficial, Tauroemoción, Lances de Futuro y BMF Toros formalizaron sus propuestas para gestionar la plaza de toros de La Malagueta durante los próximos cinco años. Las ofertas ya están sobre la mesa, y con ellas arranca la etapa definitiva de un concurso que no ha sido precisamente un camino de rosas.
Lo que está en juego no es menor. La Malagueta, coso de primera categoría y emblema taurino del sur peninsular, cumplirá en 2026 su 150 aniversario, un contexto simbólico que multiplica el peso de esta adjudicación. La empresa que resulte elegida deberá responder no solo con cartel y solvencia, sino con una mirada capaz de conectar con el presente y futuro de la expresión taurina en una ciudad que no admite la mediocridad.
El proceso, además, arrastra una sombra de polémica. El recurso presentado por Nautalia —que dejó fuera del primer pliego a la propia gestora de Las Ventas— desnudó un diseño normativo que muchos en el sector tacharon de restrictivo. La reacción de la Diputación fue, cuando menos, torpe: un intento fallido de reiniciar el concurso sin alterar el fondo del problema, que acabó reimpugnado y, finalmente, corregido. Ahora, con las cartas bien repartidas, el escenario ofrece garantías.
El calendario ya está trazado. Si no hay nuevas sorpresas, la propuesta ganadora se conocerá en febrero, mientras que la adjudicación definitiva quedará ratificada en marzo, tras el preceptivo periodo de alegaciones. Antes de ceder el testigo, Lances de Futuro organizará la Corrida Picassiana del próximo 4 de abril, en un cartel aún por anunciar.
No es solo una cuestión administrativa. Este concurso representa una apuesta por el futuro de una plaza que combina historia y potencial. Málaga, que ha sabido levantar cabeza tras vaivenes políticos y estructurales, requiere un modelo de gestión que entienda la idiosincrasia local, cuide la temporada y aporte un proyecto con visión. La terna aspirante lo sabe, y ha ajustado sus planes en consecuencia.
La expectación es alta y no solo en Andalucía. El concurso de La Malagueta ha adquirido un simbolismo inesperado en el invierno taurino, mientras otras plazas —como Zaragoza o Albacete— siguen atrapadas en plazos y pliegos aún sin resolver. En Málaga, al menos, el debate ya no está en el procedimiento, sino en los proyectos. Y esa es, sin duda, la mejor noticia.