Caída récord del carnet de coche: 4 de cada 10 jóvenes ya no lo sacan
En el último año, la tendencia a dejar pasar el carnet de coche entre los más jóvenes ha dado un salto cuantitativo: cuatro de cada diez jóvenes de Castellón ya no obtienen el permiso B al llegar a la mayoría de edad, frente a generaciones anteriores con tasas mucho más altas. Esta cifra alerta de un cambio profundo en la forma en que la juventud española proyecta su movilidad y sus prioridades: el coche ya no es un símbolo de independencia automática.
Este descenso no es un fenómeno aislado: organizaciones sectoriales llevan años documentando cómo la tasa de permisos por habitante se ha reducido en prácticamente todos los grupos de edad desde la última década. Los más jóvenes ( tradicionalmente los que más representaban el relevo generacional al volante) son hoy quienes menos se sacan el carnet, por razones que van desde la economía a la transformación de la movilidad urbana.
El permiso B en cifras: desde Castellón al conjunto de España
| Ambito | Tasa reciente | Tendencia | |
|---|---|---|---|
| Jóvenes Castellón | ≈ 60 % obtienen carnet | ↓ 40 % | |
| Tasa general jóvenes (última década) | ↓ significativa | Cae desde 2011 | |
| Carnés nuevos España | ≈ la mitad de hace 10 años | ↓ contínuo |
Causas que empujan la caída
- Coste económico alto. Obtener el permiso, pagar autoescuela, tasas y días de examen pesa como una hipoteca leve en la mochila de jóvenes con empleo precario y salarios bajos.
- Prioridades de movilidad cambiadas. Transporte público eficiente en grandes ciudades, patinetes, bicicletas y apps de movilidad reducen la necesidad de coche propio.
- Conciencia ambiental. Muchos jóvenes priorizan opciones más sostenibles o evitan los costes ecológicos y monetarios de un vehículo tradicional.
- Contexto sociológico. La percepción del coche como «símbolo de adultez» ha perdido fuerza frente a otras prioridades culturales y tecnológicas.
Lo que significa para el sector del motor
Un descenso sostenido en nuevos permisos impactará en varios frentes: desde la demanda de coches nuevos y usados hasta la planificación de infraestructuras y políticas de movilidad. La Dirección General de Tráfico (DGT) lleva años registrando la evolución de los permisos, y sus estadísticas muestran que el número de nuevos carnés se ha reducido drásticamente en la última década, incluso antes de que el fenómeno generacional actual se acentúe.
Los fabricantes y concesionarios, por su parte, vigilan las cifras con atención: una base de conductores jóvenes menor significa menor reemplazo de flotas, cambios en la edad media de compra de coches y una presión añadida sobre servicios alternativos como carsharing y suscripción de vehículos. Todo apunta a una movilidad más desagregada y menos centrada en la propiedad del coche propio.
¿Puede la normativa europea revertir la tendencia?
La UE ha aprobado reformas en los permisos de conducción que podrían tener impacto a medio plazo: entre ellas, la posibilidad de obtener el permiso tipo B desde los 17 años acompañados de un adulto, y la incorporación de un carnet digital europeo, medidas que deberán transponerse antes de 2028.
La idea detrás de permitir sacar el carnet un año antes es motivar a los jóvenes a iniciar el proceso antes, pero expertos en seguridad vial advierten que esto por sí solo no compensará los factores estructurales —coste, prioridades y alternativas de movilidad— que hoy pesan más.
En este contexto, tanto las autoescuelas como los fabricantes de movilidad deberán innovar. Desde cursos más flexibles y formación digital hasta alianzas con servicios de movilidad multimodal, la industria se enfrenta a un reto tan profundo como técnico y cultural: entender que conducir ya no es el eje central de la autonomía juvenil.