Dolor en el pecho: señales clave para distinguir una alerta cardíaca de estrés o una contractura
El dolor en el pecho genera alarma y suele llevar a muchas personas a emergencias, pero no siempre se relaciona con el corazón, por lo que identificar sus características permite actuar con rapidez y puede marcar la diferencia ante un infarto, una de las principales causas de muerte en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Lo que debe saber:
- El término preinfarto no existe como diagnóstico médico. Se usa de forma popular para describir síntomas de advertencia que anteceden a un posible infarto.
- Estos avisos surgen cuando el corazón no recibe suficiente oxígeno y las molestias aumentan en intensidad o frecuencia.
- El dolor en el pecho de origen cardíaco tiene características distintas al dolor por estrés o ansiedad.
Señales que alertan de un evento cardíaco
La manifestación más común es una presión en el centro del pecho asociada al esfuerzo. El dolor puede extenderse al cuello, la mandíbula o el brazo izquierdo. Con frecuencia se acompaña de falta de aire, sudoración fría, náuseas, vómitos o malestar abdominal.
Mauricio Obón, director de Cardiología del Hospital Metropolitano, explica que estos síntomas suelen aparecer con el esfuerzo físico. En etapas avanzadas también pueden presentarse en reposo y prolongarse más tiempo.
Cuando estas molestias aparecen con actividades cada vez menores, como caminar distancias cortas, puede tratarse de angina inestable. Esta condición incrementa el riesgo de infarto si no recibe atención inmediata.
También existen síntomas menos específicos como cansancio extremo, mareos, sensación de desmayo y variaciones en la presión arterial o la frecuencia cardíaca.
Cómo diferenciar el origen del dolor
El dolor cardíaco se percibe como opresivo, no cambia con el movimiento ni al tocar el pecho y dura entre 5 y 20 minutos. Puede irradiarse y suele acompañarse de dificultad para respirar y sudoración.
El dolor asociado al estrés o la ansiedad aparece en contextos emocionales. Se relaciona con palpitaciones, sensación de ahogo y hormigueo en manos. Tiende a disminuir al relajarse y puede surgir en reposo o durante la noche.
El dolor muscular empeora con ciertos movimientos y se reproduce al presionar la zona. Puede mantenerse por horas o días y se localiza en cuello, espalda o costados del pecho.
Existen otras causas como el reflujo ácido, la inflamación del esófago o la costocondritis, que provoca dolor al mover el torso o al palpar el área afectada. Por esta razón, los médicos valoran múltiples posibilidades ante un dolor torácico.
Personas con mayor riesgo
La probabilidad de sufrir un infarto varía según la persona. Influyen la edad, los antecedentes familiares y enfermedades como diabetes, hipertensión u obesidad. Los hombres mayores de 50 años y las mujeres después de la menopausia presentan mayor riesgo.
El tabaquismo, el sedentarismo y el estrés aumentan las probabilidades. También se observa un riesgo elevado en personas con enfermedades autoinmunes o apnea del sueño.
Cuándo buscar atención de urgencia
Ante síntomas intensos o repetitivos, la recomendación es acudir de inmediato a emergencias. En estos servicios se realizan pruebas como electrocardiogramas y análisis de enzimas cardíacas, fundamentales para descartar o confirmar un infarto.
“Cuando las cosas son detectadas a tiempo, en la gran mayoría de ocasiones tenemos las herramientas disponibles para modificar el curso de esa enfermedad y que ojalá el paciente nunca llegue a tener un infarto“, finalizó el especialista.
Medidas para cuidar el corazón
- No ignore el dolor en el pecho, en especial si se acompaña de sudoración o dificultad respiratoria.
- Mantenga controles médicos regulares si presenta factores de riesgo.
- Adopte hábitos saludables, con alimentación balanceada, ejercicio moderado y menor consumo de tabaco y alcohol.
- El manejo del estrés también reduce la aparición de síntomas similares a los cardíacos.