Los narcos vuelven a resguardarse en los puertos andaluces dos años después del "asesinato" de dos guardias
El temporal que afecta a la Península en los últimos días deja una imagen que no por recurrente deja de alarmar: decenas de narcolanchas buscando refugio en las costas de Andalucía y en algunos puertos de Cádiz sin que la Guardia Civil pueda hacer nada. Varias asociaciones de la Benemérita han denunciado esta situación, que recuerda a lo sucedido hace casi dos años en el municipio gaditano de Barbate, en la que dos agentes fueron arrollados por una embarcación pilotada por narcotraficantes hasta causarles la muerte.
Desde el viernes pasado, las «gomas» están protegiéndose de las olas y el mal tiempo. Muchas de ellas están destinadas al «petaqueo», la suministración de gasolina y víveres a los narcos que esperan en alta mar el mejor momento para descargar la droga en las playas de Andalucía. Las narcolanchas se han visto en el puerto de Barbate o en las Calas de Roche de Conil de la Frontera, así como cerca de Trebujena, a la altura del río Guadalquivir, pero también en el litoral de Almería, en San Juan de los Terreros y en Cabo de Gata.
Este último enclave es realmente preocupante por el nivel de protección medioambiental que tiene, ya que la actividad de estas embarcaciones provoca una gran contaminación por varios factores. Desde el abandono de los bidones vacíos de gasolina, hasta el trabajo de los motores, incluyendo los restos de comida y plásticos que dejan sus ocupantes.
Precisamente, este domingo el alcalde de Pulpí, Juan Pedro García (PP), y la parlamentaria andaluza Ángeles Martínez denunciaron la presencia de varias «narcolanchas» refugiadas del temporal en la costa de San Juan de los Terreros y exigieron al Gobierno más efectivos de la Guardia Civil para combatir esta situación de «impunidad».
En un vídeo difundido desde la propia costa a través de las redes del primer edil pulpileño, con las embarcaciones de alta velocidad visibles al fondo cerca de la orilla, el regidor lamentaba que esta imagen sea el «día a día» del municipio andaluz. García señalaba directamente a las lanchas fondeadas a plena luz del día, identificando a sus ocupantes como «señores que trafican con la droga y con los seres humanos».
Las imágenes han provocado un inmenso enfado entre los agentes del Instituto Armado. En la mente de todos todavía están las imágenes de los «asesinatos» de David Pérez y Miguel Ángel González, agentes del Grupo de Acción Rápida (GAR) y del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS), respectivamente. Los dos salieron en una pequeña zódiac el 9 de febrero de 2024 a intentar echar del Puerto de Barbate a varias embarcaciones que los doblaban en tamaño y les sacaban cientos de caballos de potencia.
Ahora, dos años después, la sensación es muy parecida. En 2024, las asociaciones llevaban meses advirtiendo del comportamiento cada vez más violento de los narcotraficantes. Pero sobre todo, de la falta de medios con los que tienen que enfrentarse a ellos. La falta de chalecos antibalas efectivos para munición de gran calibre, coches antiguos y sin potencia suficiente o embarcaciones de poco tamaño son algunas de las reivindicaciones más recurrentes. «No dirán que no les avisamos ahora de nuevo», afirma una fuente de la Guardia Civil desplegada en la zona de Cádiz.
El viernes pasado, la Asociación Unificada de Guardias Civiles, emitió un comunicado en el que avisó de que «comienzan a aparecer narcolanchas buscando refugio seguro en los Puertos del litoral gaditano». Durante todo el fin de semana se ha confirmado el presagio de la organziación, aunque el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, aseguró hace unas semanas que esto ocurría de forma «muy puntual».
Desde la otra punta de Andalucía, la asociación Independiente de la Guardia Civil (IGC) denunció este lunes la presencia «masiva» de embarcaciones que sirven de una u otra forma para el narcotráfico en Almería. Según fuentes de la organización, en Pulpí se detectaron cinco lanchas de gran potencia, mientras que en el parque natural ya mencionado se avistaron unas 14 sólo en la mañana de ayer.
IGC señaló que estas organizaciones criminales buscan «abrigo ante el temporal» actuando con «total descaro», una situación que para el colectivo evidencia la «impunidad» de las redes de narcotráfico y tráfico de seres humanos y la falta de medios para combatirlas. «La Guardia Civil tiene que dejar de ser tratada como una policía de segunda», aseveró Fernández, quien aprovechó para recordar que el pasado 14 de enero defendió en el Parlamento Europeo una propuesta para materializar este reconocimiento profesional. La asociación pide además un aumento urgente de las plantillas y mejor formación en defensa personal y tiro para minimizar los riesgos de los agentes ante estas actuaciones.