«¡Baja aquí, Bovino, pedazo de mierda!». Un joven con capucha y gorro negros grita a la fachada de un hotel al noreste de Mineápolis, en plena ventisca, con un frío aterrador. El improperio es parte de la despedida que le ofrece un grupo jubiloso de manifestantes este lunes por la noche a Gregory Bovino , el temido y polémico jefe de los miles de agentes federales desplegados desde diciembre en la principal ciudad de Minnesota. Unas horas antes, se ha conocido que Bovino abandonaría este martes Mineápolis, después de liderar una turbulenta operación de redadas masivas contra inmigrantes indocumentados. Deja alegaciones de redadas indiscriminadas, de uso abusivo de fuerza. Y dos muertos en el camino , dos ciudadanos estadounidenses ,...
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