Churchill, autor de esta frase, no fue solo uno de los mejores oradores de todos los tiempos, sino el político que más sentencias ingeniosas y 'tuiteables' ha hecho jamás. De haber existido las redes sociales en su época, habría tenido más seguidores que las Kardashian. Hombre de absolutos excesos, se cuentan sobre él incontables anécdotas: como su irrenunciable costumbre de dormir con un pijama de seda, aunque fuese en un catre a bordo de un bombardero; o la más conocida de su brillante respuesta a Lady Astor, la primera mujer en el Parlamento británico, con quien siempre discutía. Durante un debate, Lady Astor, molesta por las interrupciones de Churchill, dijo que si fuera su mujer le pondría veneno en el...
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