A la tercera derribó el muro de cuartos de final del Open de Australia. Lo destrozó.
Carlos Alcaraz viajó a velocidad ultrasónica a sus primeras semifinales en Melbourne. Cinco partidos disputados, todos liquidados sin ceder un set. También acabó arrollando al australiano
Alex de Miñaur, que compitió como nunca ante el español, por mayor agresividad en su juego y el apoyo de un público que seguirá recordando que su último campeón fue
Mark Edmonson en 1976. Pero imperó la ley del más fuerte.
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