El Parlamento francés destierra la noción del "deber conyugal" en las demandas de divorcio
El Parlamento francés comenzó este martes a debatir una proposición de ley para desterrar del Código Civil la concepción de "deber conyugal", entendida como la obligación de mantener relaciones sexuales en el seno del matrimonio, esgrimida por algunos jueces en las demandas de divorcio.
Aunque en sentido literal la ley francesa no impone esa premisa dentro del matrimonio desde los años 90, la inercia mantenía su aplicación en algunas sentencias, por una lectura algo ambigua del artículo 22-22.
En su redacción original en tiempos de Napoleón, en 1804, imponía un "derecho de cohabitación", que en sucesivas reformas fue transformado en una "comunidad de vida", interpretada como un "deber conyugal" o la obligación de mantener relaciones sexuales con su cónyuge.
En los años 90, la jurisprudencia dejó claro que toda relación no consentida, incluso dentro del matrimonio, era una violación y en 1992 se estableció como circunstancia agravante que este delito se cometiera entre esposos.
Hasta 2010 no se eliminó del Código Civil una mención que establecía "la presunción de consentimiento entre esposos", pero todavía en la actualidad algunos jueces consideraban que la ausencia de relaciones matrimoniales podía ser un motivo de divorcio.
Uno de los últimos casos llevó a Francia a ser condenada en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo tras una sentencia de 2020 en la que se reconocía la responsabilidad de la esposa en un divorcio por su rechazo a mantener relaciones sexuales durante diez años.
La mujer había pedido el divorcio por la violencia doméstica a la que estaba siendo sometida, pero el marido lo negó y adujo ese hecho para obtener todas las ventajas en ese divorcio.
Hace un año, Estrasburgo condenó a Francia por ese caso al considerar que "el matrimonio no puede asimilarse con el consentimiento de las relaciones sexuales".
Ante ese escenario, dos diputados, el centrista Paul Christophe y la ecologista Marie-Charlotte Garin, presentaron una proposición de ley que ha superado el trámite de las comisiones y llegó hoy al pleno, donde será estudiada en los próximos días.
Persigue introducir en el artículo que "la comunidad de vida" que establece el matrimonio "no crea ninguna obligación para los esposos de mantener relaciones sexuales".
Con esta ley, sus autores persiguen más que una revolución legislativa un cambio de paradigma dentro del matrimonio, como pone de manifiesto una reciente encuesta que revela que la mitad de los franceses reconoce haber mantenido relaciones dentro del matrimonio sin querer.
Además, las mujeres, que con frecuencia son las principales perjudicadas en las demandas de divorcio, son mayoría a la hora de reconocer haber mantenido relaciones con su cónyuge en contra de su voluntad, aunque solo el 14 % de ellas lo asimila a una violación.