¡Quién los tuviera! ¿Recuerdan las viviendas de los sesenta y setenta? Vivíamos seis en un pisito de portería de 45 metros; un quinto sin ascensor y con cascadas cuando llovía. Mi padre hizo cuentas y dijo: «Ya estoy cansado de que la mamá viva en malas condiciones». Y se embarcó en una vivienda de 90 metros cuadrados; con ascensor, cuatro habitaciones, cocina independiente y baño completo. Me veo aún con él haciendo cuentas de los plazos: «¿Hijo, crees que podremos pagarlo?». Yo tenía 18 años, me encantaba aquella casa, y mi madre estaba más contenta que temerosa, y todos confiábamos en la fortaleza y decisión de mi padre. Hoy, 55 años después, me encuentro con mi hija haciendo parecidas cuentas...
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