Educar desde la dignidad de cada persona: la base de una convivencia sana
Porque una convivencia sana no se improvisa: se construye día a día, desde una educación que pone a la persona en el centro y la dignidad humana como punto de partida.
Porque una convivencia sana no se improvisa: se construye día a día, desde una educación que pone a la persona en el centro y la dignidad humana como punto de partida.